Archivo | abril 2012

El conformista, Bernardo Bertolucci

Película de Bernardo Bertolucci del año 1970, basada en una novela de Alberto Moravia.

La película narra la historia de Marcelo, un respetado funcionario que se ha convertido al fascismo. Cuando tenía 13 años le disparó accidentalmente a Lino, un muchacho homosexual que intentó seducirlo. Años más tarde,  Marcelo va a casarse con Giulia, pero al volverse fascista y tener contactos con el servicio secreto fascista, está dispuesto a combinar su luna de miel en París con un atentado a un exiliado político italiano, que fue su profesor. La situación básica del relato enfrenta a Marcello con el profesor Quadri, militante antifascista que ha emigrado a París. Marcello es un personaje de escasa vitalidad, preocupado,  melancólico.

El color es una parte importante a lo largo del film, ya que va marcando la personalidad intrínseca del personaje. Los tonos rojos marcan la violencia, la sangre y el fascismo, los tonos blancos la vejez, los tonos azules la frialdad. Por ello, el color nos va dando idea de que el personaje principal es un hombre que van cambiando con la sociedad, se va “conformando”, tal como dice el nombre de la película, se va dejando llevar por la voluntad de las personas de su alrededor, para sentirse parte del grupo y por ello ser respetado por los demás.  Tonos oscuros que causan suspense al espectador y miedo a veces por la utilización de la iluminación en interiores así como en exteriores con ambiente nublado, que nos va sugiriendo lo que va a poder ir pasando a lo largo de la película.

Por otro lado, la banda sonora es una parte importante, la música va marcando partes dramáticas de la historia. Nos va adentrando en la personalidad del protagonista para comprender su forma de actuar. Nos va sugiriendo que la historia tratará sobre algún crimen, que habrá violencia, drama.

Una historia con momentos crueles para un niño, como cuando narra al sacerdote momentos de su infancia, dando éste más importancia a lo más trivial relacionado con su orientación sexual, de lo más verdaderamente importante que fue el trauma infantil, hecho que supuso que tuviera esa personalidad y esa actitud de convertirse al fascismo, por el odio al sector de población homosexual que le originó el intento de abuso por parte de uno de ellos.

Es muy significativa la secuencia en la que Marcello está en la celebración con su esposa y lo incitan a bailar, los componentes del grupo forman una espiral, espiral en la que el protagonista se encuentra en medio, lo que simboliza que está en una etapa de su vida en la que no puede salir, por ello “se debe conformar”  porque la sociedad parece como si se lo estuviera imponiendo de alguna manera.

Es cruel la escena en la que pegan violentamente al profesor Quadri y la esposa se encuentra en el interior del coche sin poder hacer nada. Y al echar a correr desesperadamente al coche de Marcello y posteriormente adentrarse en el bosque, recibir los disparos sin ningún por qué. Es un momento que se desarrolla de forma muy lenta, por los movimientos de cámara que tratan de describir la situación para que el espectador lo comprenda, pero que a la vez puede causar alguna mala interpretación de algún momento concreto,y una secuencia tan larga y tan lenta puede llegar a cansar al espectador al ver tanta violencia sin motivo alguno, más que el simple hecho de pertenecer a una ideología diferente como es el caso del profesor Quadri. Luchar activamente contra un colectivo distinto al del la sociedad en general.

La violencia por la violencia, algo demoledor de lo que está repleta nuestra historia, tanto nuestra Historia de España, como alrededor del mundo. Como bien dicen muchos filósofos: “La violencia es el miedo a las ideas de los demás”, algo que en esta película vemos perfectamente reflejado. Real como la vida misma.  O “La violencia es el último recurso del incompetente”, como muchos dirigentes políticos actuales, que utilizan la violencia como recurso para imponer sus ideas, queramos o no queramos, pero la utilizan por su egocentrismo de querer demostrar que “yo soy quien manda aquí y tenéis que acatar mis normas queráis o no”, sin tener en cuenta toda una serie de libertades y derechos como ciudadanos.

Para finalizar, podríamos decir que se trata de una película muy dura con un sector de población, puede ser una crítica desde el punto de vista de odio a lo diferente para que los ciudadanos lo acaten porque según ellos son “malos”, o bien una crítica reflejando el sufrimiento que padece este sector de población por parte de la sociedad en general o de aquellos dirigentes que se dedican a hacerles la vida imposible.  Pero lo que está claro, es que tanto en los años 70 como en la actualidad, nos encontremos en España, Italia o cualquier otro país, hay sectores de población que se dedican a hacer la vida imposible a los ciudadanos que tienen ideales distintos sobre la política, sexualidad y los valores humanos.

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Educación en valores a través del cine

Los valores, actitudes, creencias,  ideologías, normas y pensamientos que transmite el cine puede  no estar bien  comunicados o transmitidos, provocando el efecto contrario de aquello que el fin  inicial con el que se planearon su uso distan de la realidad, modulando la  personalidad del espectador.Debemos tener en cuanto  que durante el visionado de un film se produce un acto comunicativo dado que el  creador del mensaje tiene la intención de contar algo, de comunicar algo y el  sujeto que lo visiona tiene propósito de recibir esa información, procesarla y o  bien tomarla como suya o bien eliminarla.

Como recurso didáctico o  educativo ayuda al individuo, también, en la resolución de conflictos pues  presenta la realidad casi tal cual es. Por tanto, podemos hablar e un cine ‘formativo’ el cual tendría, como finalidad, principal, la mejora de los  conocimientos de los telespectadores (Vega, 2002)

Su utilización en el  aula puede se de dos maneras fundamentales como nos señala Martínez- Salanova “como instrumento técnico de trabajo, en primer lugar y como sustento  conceptual, ideológico y cultural, por otro. Como instrumento técnico de  trabajo, sirve de punto de partida para conocer diversos modos de acceder a la  sociedad y describir la realidad”

Por otra parte no  debemos de olvidarnos de las dos grandes posibilidades de las que nos habla  Loscertales y Núñez como elemento de psicosocial:

a-Como espejo de la sociedad en la cual se produce, reproduciendo los estereotipos al uso, y se emplean para ello lenguajes inteligibles, accesibles al público representativo.

b-Como generador de modelos tanto en las claves de valores e ideologías como en las pautas actitudinales.

Dentro del abanico que  nos proporciona el cine, en cuanto a temáticas y formatos, el de animación,  donde los protagonistas son animales, plantas, juguetes o cualquier otro objeto,  es el que, consideramos, más ventajas presenta para trabajar las áreas curriculares de la etapa de Educación Primaria, dado que siempre imitan comportamientos humanos, lo cual nos permitirá extrapolar la realidad educativa a la gran pantalla. Este tipo de cine se caracteriza, principalmente, por  presentar personajes atractivos, donde el malo, por ejemplo es malísimo,  presentando unos rasgos duros y afilados, con colores oscuros, y el bueno es  dulcemente atractivo, a veces rozando la cursilería, los protagonistas  secundarios, casi siempre, son los “graciosos” de la película y el mensaje que  quieren transmitir está explícitamente destacado.

En definitiva, el cine nos presenta seres humanos (o  su representación) en acción, de ahí que sea un recurso didáctico sin  precedentes, puesto que realmente nos permitirá estudiar la sociedad en general  y la realidad cultural del grupo de iguales o familiar en particular; es una  ventana al mundo que da significado y experienciabilidad de la vida diaria en el  aula.

Como señala Amar (2003) el cine debe ocupar el lugar  que le corresponde en los centros escolares resaltando su valor educativo  y cultural. Como medio de expresión comunica pensamientos, ideas valores, conductas, referentes ideológicos,… que han de ser tenidas en cuenta por los formadores dado que modulan las conductas de los espectadores.

¿Es la televisión un medio nocivo para la infancia?

El proceso de desarrollo en los seres humanos dura toda la vida, son procesos de cambios y transformaciones que modifican a la persona como podría ser la socialización. En este último aspecto el desarrollo se da por el proceso de socialización, el cual tiene especial importancia en la infancia, ya que los niños aprenden a comportarse y funcionar como miembros de la sociedad por primera vez. Aquí influyen los llamados agentes de socialización, que son: la familia, la escuela y los medios de comunicación.   Dentro de los medios de comunicación, la televisión es el más accesible para los niños, ya que está presente en la mayor parte de los hogares y no requiere de habilidades muy complejas para recibir la información, como sería, por ejemplo leer, en el caso de los libros.

La televisión produce una serie de efectos en la salud de los niños, tanto físicos como psicológicos. Algunas de las áreas de influencia de la televisión en la infancia son por ejemplo la violencia, publicidad y consumismo, cánones y estereotipos de belleza, pérdida del hábito de lectura, dificultades en la memorización, falta de la concentración, nerviosismos en los niños, entre otras.  Todas estas áreas influyen en la infancia en menor o mayor medida, también dependiendo de la educación que le proporciones los padres al niño, pero en gran medida son influenciados por la televisión. En alguna ocasión la familia, se ve sustituida por la televisión, debido a que el niño necesita una comunicación con sus padres y con los demás niños de su edad, si no existe este diálogo familiar, los niños se ven en la necesidad de sustituirlo por la televisión, y de ahí proviene la incomunicación y los menores tienden al aislamiento y les cuesta relacionarse socialmente. El televisor se encuentra encendido en las casas, durante el contacto de la familia por la noche, y dificulta la comunicación, está considerado el centro del hogar

El niño pasa la mayor parte del día delante de un televisor y esto contribuye aparte de a su educación, a su calidad de vida, puesto que en lugar de estar haciendo algún tipo de deporte o actividad extraescolar que enseña al niño a socializarse, se planta delante del televisor y esto es causa de la obesidad, al estar tantas horas sentado, malos problemas alimenticios debido a los anuncios de dulces con gran cantidad de grasa y calorías, y también influye en su rendimiento escolar, ya que en lugar de estar estudiando concentrado está entretenido con la programación, que normalmente durante las horas de la tarde, durante la cual los niños ven la televisión, ponen telenovelas, programas de prensa rosa…que no tienen nada educativo para los niños. Es por esto, que los padres tienen relevancia, y controlar de cierta forma la programación que consumen sus hijos, sobre todo en tempranas edades, ya que durante esta etapa no es muy consciente de lo que es bueno y lo que es malo en su educación.

La televisión en su programación, crea valores, estereotipos sociales, modelos de convivencia, actitudes… que no corresponden con la realidad, y por esto los niños, durante su crecimiento, pueden adquirir un aprendizaje erróneo, que no es el más adecuado sobre aspectos como la moda, la alimentación, el comportamiento de la sociedad, y se educan pensando que lo que ven en la televisión es el mundo real, que es el mundo en el que se está criando, viéndolo de forma equivocada a como es.   Aprende a identificar lo que la televisión considera como la belleza, la fealdad… aunque en la realidad no hay nada objetivo que diga lo que es lo bonito, lo feo, es algo sometido a múltiples opiniones.

Hoy en día existe un Código de Autorregulación sobre contenidos televisivos e infancia. Si se atiende a lo que se expone aquí se puede observar que desde el año 1997 las instituciones comunitarias han estado intentando regular la programación televisiva, y especialmente la tarea de llevar a cabo una política de protección de los menores y de la dignidad humana en los medios audiovisuales , en concreto la televisión, pero es el 19 de septiembre del año 2000 cuando el Parlamento Europeo establece que es urgente que todos los sistemas de televisión europeos tengan un código de autorregulación para proteger a los menores que proponga un importante control social acompañado de sanciones aplicadas en el caso de su incumplimiento.

Este Código de Autorregulación en España presenta unos principios básicos tomados de la Constitución Española,  concretamente del artículo 39.4, y del Convenio de Naciones Unidas en relación a los derechos del niño que tratan de la protección que plantean los derechos de la infancia. La intención de este código es fomentar una libertad de expresión que respete los derechos de personalidad, una intervención en la difusión de los contenidos violentos, la discriminación y la intolerancia y una apuesta por la protección de los derechos de la infancia y de la juventud.

El código propone  una  mejora de la franja horaria de protección infantil comprendida entre las seis de la tarde y las diez de la noche al establecer que los contenidos emitidos por televisión durante este intervalo tienen que ser respetables para los niños y menores de edad que estén viendo a esas horas la televisión. Dentro de dicha franja hay una distinción entre el público infantil y el juvenil menor de edad. Se considera público infantil al menor de trece años y juvenil al segmento comprendido entre los trece y los diecisiete. Una de las ayudas en las que se basa ese plan de mejora de protección de contenidos televisivos en esa franja horaria a la que se hacía alusión anteriormente es la obligatoriedad de incorporar una señalización al comienzo de un programa que muestre la edad para la que se recomienda dicho programa, de esta manera,  los padres podrán establecer una buena educación televisiva sobre sus hijos. Por otra parte, la protección del menor ante ciertos contenidos o mensajes publicitarios tiene también un papel importante y, por ello, la ley establece también que debe haber un correcto uso de la publicidad para estos dos segmentos de edad. No obstante, desde el gobierno no se puede hacer mucho si los padres y educadores no son los primeros en aplicar una correcta educación televisiva. Si esto se consigue en nuestro país habría un elevado número de personas que tuviesen un correcto uso del medio televisivo. La realidad es que en nuestro país hay un mayor número de personas que hacen un mal uso de la televisión frente a un menor número de personas que hacen un buen uso del medio.  Para solucionar ésto, las televisiones deben cumplir con las normas del Código señalizando la recomendación por edad de los contenidos televisivos y emitiendo una programación perfectamente protegida dentro de la franja horaria de protección infantil, y por otra parte, los padres y educadores deben ser conscientes de la protección de los menores ejerciendo su autoridad frente a lo que tienen o no tienen que ver por televisión.

La clasificación por edades de los contenidos televisivos que es mostrada al inicio de cada programa se fundamenta en las clasificaciones propuestas por el ICAA en películas, por ello, no debe haber un desajuste en la clasificación de contenidos idénticos o similares de diferentes medios como la televisión, el cine, el vídeo o los videojuegos. Se siguen unos mismos principios en la clasificación de todos estos medios para establecerla de manera apropiada. En la página web propuesta por el Ministerio de la presidencia se recogen valores como la protección del menor, los derechos infantiles, el control de los padres a los niños, la evitación del lenguaje malsonante en televisión, la promoción de una buena salud evitando emitir aspectos relacionados con el culto a la delgadez o el consumo de drogas, el contenido sexual o violento no justificado, la omisión de contenidos relativos a las ciencias ocultas o sectas y la preparación de profesionales educativos en el ámbito televisivo que creen programas didácticos en el horario infantil.

Con respecto a la aparición del menor en televisión, no deberá aparecer realizando actividades propias de los adultos, ni consumiendo drogas, ni relacionado con temas sexuales, etc. En los telediarios si ha sido testigo de algún caso desagradable o víctima de una agresión debe aparecer protegido, se debe proteger su imagen y no identificarse.  Cuando un menor está viendo la televisión en los informativos se deben evitar las imágenes excesivamente crueles, violentas, sexuales o de trato vejatorio. No se deben tampoco emitir secuencias tanto en series como en películas de contenido explícitamente violento o sexual. Cuando se hacen programas para todos los públicos se está diciendo que los programas van a ser  vistos tanto por niños como por adultos y, por ello, se muestran comportamientos adultos pero no conflictivos. Si el niño no entendiese el contenido de lo que se expone en ese programa, tampoco se sentiría perturbado en su desarrollo porque se trata de cuidar este detalle. En este tipo de programas puede haber violencia pero en cantidades mínimas y normalmente en un tono paródico o humorístico

Un programa atiende a la clasificación de mayores de siete años cuando se describen comportamientos que puedan crear desconcierto en el menor, cuando se exponen valores como la intolerancia o actitudes contrarias a los derechos humanos, la igualdad y el medio ambiente de una manera no justificada, y cuando se muestran drogas o consumo de ellas sin ninguna justificación o intención pedagógica. Puede haber un uso de la violencia verbal o física pero siempre en una clave de humor o siempre con alguna justificación. En temáticas conflictivas hay que tener en cuenta si los contenidos aluden a la caricatura o a los dibujos animados que restarían miedo o angustia en el caso de ser estos valores expuestos en los programas. Una película donde aparezca un exorcismo, un vampirismo o cualquier fenómeno paranormal podría afectar al niño.

Si el programa tiene la clasificación no recomendada para menores de trece años quiere decir que es la etapa donde el niño se encuentra en la pre-adolescencia y por ello se le deben mostrar las drogas, el tabaco, la anorexia y temas fáciles de ser tomados por los menores, de una manera crítica. Nunca se utilizará uno de estos temas sin intención crítica. También es una edad donde la intolerancia, la discriminación… están a la orden del día y por ello, hay que exponer estos temas con una intención crítica también. Por otra parte, el uso de la violencia no podrá ser justificado. Solo los “malos” de la historia podrán ejercerla y no de una manera brutal. Un personaje “positivo” no podrá utilizarla en ningún caso, a no ser que sea en defensa propia. Se valorarán también los comportamientos de castigo ante quien ha utilizado la violencia. Tampoco podrán utilizarse los conflictos emocionales graves como la violencia, el maltrato doméstico, la venganza…sin una actitud moralizante o injustificada. El miedo deberá siempre ser atenuado con situaciones humorísticas. Tampoco deberá haber conceptos que atenten contra la religión, la cultura o la ideología política y social de una persona.

Una cuestión importante es que la programación infantil ha desaparecido de la programación de grandes cadenas de lunes a viernes. Solamente permanece en La 2 que es la cadena nacional que tiene un mayor número de programación adecuada para el público infantil. En las cadenas autonómicas como Canal Sur 2 se mantiene también un número elevado para un perfil infantil. Un análisis del año 2003 indica que el 8,3% de las cadenas generalistas emiten programación infantil, un porcentaje bastante bajo. Para solucionar este inconveniente los especialistas en el tema han decidido promover mensajes positivos y diseñar programas importantes para los niños que ofrezcan seguridad en los padres acerca de lo que ven sus hijos como por ejemplo contenidos que fomenten la creatividad y la imaginación tipo “Art Attack”.

La televisión tiene influencias tanto positivas como negativas en los niños, por esto es importante analizar estas influencias y sus efectos para así saber cuáles son los efectos negativos e intentar socorrerlos y también los positivos para intentar fomentarlo. Este medio ha modificado profundamente las costumbres y los hábitos y ésta modificación es más significativa para la edad infantil. Es un poderoso avance tecnológico y  oponerse a ella es ser retrógrado.  Este medio no es malo en sí, más bien  el uso que se hace de éste. En estos tiempos los especialistas hablan del mal uso que se está haciendo de la televisión por parte de los niños y de las familias.  Básicamente se trata de no considerarla más como un medio inofensivo de entretenimiento, de controlar muy específicamente cuanto tiempo ve el niño la pantalla, y sobre todo a adecuar lo que ve el niño a su edad.

La mayoría de los niños en el mundo, según un estudio de la UNESCO  pasan un promedio de 3-4 horas diarias viendo televisión. Es decir que pasan 1.500 horas por año frente al  televisor, y apenas 800 horas en la escuela.  Cuando lo que necesitan a esa edad es salir a la calle, rodearse de sus amigos, leer, jugar en el parque y hablar, en definitiva, interactuar con el mundo.  De esta forma la televisión se ha convertido en una influencia muy poderosa en la creación de valores en la persona, en la formación del carácter y en la conducta de los niños y adolescentes. Numerosos estudios sobre los efectos de la violencia en la televisión en los niños y adolescentes, han encontrado que los menores pueden volverse “inmunes” al horror de la violencia.  Los niños son perfectos imitadores, desde la infancia ya copian expresiones faciales de sus padres o personas más cercanas. Y el problema surge cuando un niño menor de 7 años es incapaz de separar la fantasía de la realidad. Se debe saber que el lenguaje oral es abstracto mientras que el de la imagen es concreto. El lenguaje se va eliminando  del cerebro o no se presta atención porque la atracción por la imagen es más fuerte y de ahí que muchos adolescentes tengan problemas en el lenguaje oral. Detrás de todo programa hay valores, creencias, actitudes  que, al ser vistos por un número masivo de niños adolescentes crean moda. Según el psicólogo Alejando Clausell Edo, está demostrado que un excesivo número de horas ante el televisor genera pasotismo e influye negativamente en el rendimiento escolar. Hay un paralelismo entre el tiempo pasado viendo la televisión y la caída del rendimiento académico, ya que habría un declive en la capacidad de atención y distraimiento en la hora de estudio, que afecta a la desconcentración.  La televisión impide que los niños puedan tener un tiempo de estudio diario serio y pausado.  El fracaso escolar es debido a la falta o la poca concentración, las dificultades a la hora de memorizar los contenidos, el nerviosismo y la agitación o nerviosismo de los niños unido al permanente contacto de los niños con la televisión mientras hacen sus deberes. La televisión desvaloriza la lectura y estimula el aprendizaje solo por la imagen audiovisual, despreciando así todo lo que es el razonamiento, y empujando a que los niños rechacen cualquier forma de disciplina, de esfuerzo y de iniciativa propia o personal.

Según la American Academy of Pediatrics, un niño estadounidense pasa de promedio unas cuatro horas al día delante del receptor de televisión, tiempo que sobrepasa a lo que la Academia recomienda, que no sería más de una o dos horas por día.

Un estudio realizado por la Universidad de Otago, en Dunedin, Nueva Zelanda, y publicado por la revista llamada “Archives of pediatrics & Adolescent Medicine”, revela que los niños que ven más la televisión en su infancia son más propensos a abandonar los estudios o no finalizar la educación en la universidad. Según los investigadores, los resultados de este estudio indicaron que, dedicar más tiempo en la infancia y adolescencia, están asociados con un nivel menor de logros en la preparación educativa. Como indica otro estudio realizado en España por varios autores, como Francisco Javier Barbancho, Francisco Tirano Altamirano, entre otros, los niños de los países occidentales industrializados dedican más tiempo a estar delante de un televisor que  a realizar cualquier otra actividad. Varias publicaciones tanto nacionales como internacionales evidencian que la televisión favorece el sedentarismo.

La televisión también disminuye la comprensión de la lectura en los niños como demuestra otra investigación llevada a cabo por la universidad alemana de Würzburg que la llevó a cabo durante 4 años. Los autores fueron Marco Ennemoser y Wolfgang Schneider examinaron  a más de 350 niños de 4 a 8 años, concluyeron que el exceso de televisión tiene una nefasta incidencia en la incapacidad de los menores a la hora de comprender lo que están leyendo y posteriormente, esto afecta a su rendimiento académico. Los investigadores dividieron a los niños en tres grupos: los altos consumidores de televisión, que  veían una media de 117 minutos diarios, los espectadores medios, que  dedicaban a la TV unos 69 minutos al día como media y los bajos, que consumían sólo 35 minutos al día. A todos ellos se les aplicó un examen de lectura al inicio de la investigación y otro al cabo de los cuatro años. Los menores de 4 a 6 años de edad y que eran altos consumidores lograron 24 puntos en el primer test, resultado que decayó aún más después del período estudiado: tras cuatro años, su rendimiento se situaba en 29 puntos.

En la medida que se elevan las horas frente a la pantalla, los niños pierden capacidad de atención y de concentración. “La televisión no estimula el desarrollo de áreas del cerebro, como el lóbulo frontal, donde radican el lenguaje, la interacción social, la concentración, deducción y atención.  Como no se estimulan esas áreas terminan  atrofiándose”, explica Valeria Rojas, presidenta del Comité de Medios y Salud Infantojuvenil de la Sociedad Chilena de Pediatría.

No hay estimulación porque la televisión tiene un lenguaje bastante básico y simple: para comprender una conversación cotidiana en la pantalla, el espectador necesita conocer sólo 6.000 palabras, sin embargo para entender un libro son necesarias al menos 66.000 palabras. Además, la televisión implica una actitud pasiva, es decir, el televidente atiende a múltiples códigos e imágenes sin participar activamente en su procesamiento, como si se lo dieran todo hecho para que no se preocupe en pensar ni en razonar.

Otro dato preocupante es el observado en otro estudio llevado a cabo con más de 1.700 niños de unos seis años de edad. En estos escolares se evaluó su capacidad de comprensión en lectura y en matemáticas, al mismo tiempo que se comprobó las horas que habían pasado frente a la televisión antes de los tres años y hasta los cinco años. Lo que se descubrió fue que ver la televisión antes de los tres años se relaciona con peores resultados cognitivos a los seis y siete años. Sin embargo, cuando se ve la televisión entre los tres y cinco años se relaciona con un efecto más beneficioso, al menos en los resultados de las pruebas de lectura y de memoria a corto plazo. Programas como “Barrio Sésamo” que tienen contenidos dirigidos especialmente a esta edad, poseen un efecto positivo para estos menores.

Casi todas las investigaciones realizadas en este ámbito concluyen que ver la televisión antes de los tres años, o tener un televisor en el dormitorio del niño, empeora el rendimiento escolar durante la edad infantil. Sin embargo, cuando se seleccionan los programas educativos en función de la edad de los niños, éstos pueden mejorar su desarrollo cognitivo.

SUGERENCIAS PARA ENSEÑAR A VER LA TELEVISIÓN CORRECTAMENTE

Las indicaciones que se han publicado sobre este tema hasta ahora, son muchas. En la guía infantil para padres se recogen algunas de las recomendaciones que se dieron en la conferencia “Televisión: ¿Instruye o Destruye?” por Joaquín Arozamena, para educar a los niños a ver la televisión. Estos consejos están, sobre todo dirigidas a los padres, ya que son el grupo más importante en la educación de los niños.  Las recomendaciones son las siguientes:

-Los padres deben tomar conciencia de los contenidos de televisión que pueden ser inadecuados para los niños, y asumir la responsabilidad de elegir los más idóneos para cada edad. No solo debe ser una función de la cadena calificar por edades sus contenidos sino que esta función debe estar compartida por los padres. Ya que, en muchos casos, los contenidos o programas pueden estar mal calificados o situados en una franja horaria inadecuada.

-Es importante ver la televisión con los hijos, y aprovechar este momento para crear una comunicación familiar en torno a los programas y sus contenidos. Crear una especie de debate o dialogo sobre lo bueno y malo del programa o contenido que se esta visionando. Esto sirve para enseñar al niño a tener una capacidad crítica con la información y contenidos que se le suministran a través de la televisión. De esta forma, el niño cuando sea adulto tendrá el conocimiento necesario para valorar y diferenciar, lo que nos enriquece y nos educa de la televisión, y lo que nos perjudica.

-Es conveniente explicar al niño la diferencia entre realidad y ficción, vincular los actos a las consecuencias, y contrarrestar todo aquello que atente contra valores elementales. Esto ayudará a que el niño no pierda sus valores, su ética. En la actualidad, es normal ver en la televisión a multitud de gente que se vende, que cambia sus valores, su manera ser o pensar, solo por salir en pantalla. Gente que ocupa un lugar en un plató sin ser periodista o comunicador. Personas que se enriquecen fácilmente, perdiendo toda ética profesional y moral. Por lo tanto, todo esto puede afectar al niño, ya que este puede tener una visión equivocada. Por ejemplo, puede pensar para que voy a estudiar si solo con decir que he tenido una relación con X famoso/a puedo conseguir dinero.

-Los padres deben controlar el tiempo que los niños ven la televisión, y ser un referente para ellos. Deben dar ejemplo y mantener un horario no solo para sus hijos sino también para ellos. Según una encuesta del CIS, los niños entre 4 y 12 años pasan al año 960 horas en el colegio, las mismas que ante el televisor.

-A veces, no sólo puede ser contraproducente lo que ven los niños, sino lo que ven los niños que ven los padres. Consumir televisión de manera ilimitada y sin críticas, no es el mejor ejemplo. Como hemos apuntado anteriormente, los padres deben dar ejemplo ya que sus conductas y acciones casi siempre son imitadas por lo hijos. No es aconsejable ver la televisión sin un control, sobre todo en presencia de los hijos.

-Es necesario que padres y profesores conozcan la programación y mantengan una actitud crítica respecto a los programas que promueven estereotipos y modelos sociales inadecuados para los más jóvenes. Aquí debemos implicar a los profesores ya que pasan mucho tiempo con lo niños, y son, también, una base importante en su educación. Por ejemplo, en la mayoría de los casos la televisión promueve estereotipos como es el caso de los inmigrantes o de los gitanos. Deben intentar que esto no llegue a los niños, que no recojan ese concepto o estereotipo y lo tomen como válido.  En la actualidad, el Ministerio de Educación esta tomando medidas con respecto a la educación de los niños en relación a la televisión. Por ello, ha incluido en el nuevo plan de la LOE, el tratamiento de la información como uno de los aspectos importantes dentro de esta política en la educación.

-La televisión no es madre ni niñera; se debe evitar la tentación de acudir a ella como única forma de entretenimiento o diversión. La televisión tiene que educar de forma positiva, tiene que ser beneficiosa para el niño. Debemos evitar mandar al niño a ver la televisión, como forma de distraerlo para nosotros descansar.

-Antes de encender la televisión, es importante saber lo que se va a ver, y no encenderla para ver lo que hay, sin saber cuándo apagarla. Debemos evitar el zapping ya que esto no nos aporta nada, tan solo nos salva vagamente del aburrimiento.

-Intentemos que la televisión no sea el centro del hogar; no debe ser la única que hable, sino un lugar de encuentro y comunicación del entorno familiar. No debemos considerar la pantalla de la televisión como la parte central de nuestras vidas. Se debe evitar el “embobamiento” y sustituir el diálogo y la comunicación familiar por una pantalla. Es muy común que mientras comemos o cenemos la televisión ocupe el centro en nuestras familias, dejándonos a todos paralizados ante ella. No se habla, no se interrumpe, solo se escucha. Esta actitud debe ser borrada de nuestras vidas. Los padres deben crear un ambiente de comunicación con sus hijos y entre ellos. De esta forma, conoceremos más a nuestros hijos, sus problemas, sus dificultades, inquietudes, opiniones, etc.

-Cuando los niños ven la televisión en su habitación, disminuye la capacidad de los padres para supervisar los contenidos. Según el CIS, el 31,3% de los niños entre 4 y 12 años tienen televisor en su dormitorio. El campo de las nuevas tecnologías y de la comunicación, es cada vez más amplio y en la actualidad para casi imposible tener una sola televisión en nuestras casas. Lo que convierte a los niños en victimas o beneficiarios de esto. Cada vez, los niños se familiarizan antes con los medios, por lo que disponen de televisión en su habitación. Esto hace que los padres no puedan saber que ven sus hijos ni durante cuanto tiempo. Es imposible saber si sus hijos respetan los horarios para menores o si ven contenidos inadecuados.

-Los niños deben aprender a ver la publicidad. Son los padres y los educadores los que deben enseñar a los más jóvenes la realidad del mundo comercial. La publicidad es ficción en cierta medida por lo que los padres deben enseñar a sus hijos a ver adecuadamente los contenidos publicitarios. Deben enseñarles los valores que se manejan en ese mundo, al igual que la ley de oferta – demanda o la necesidad de las empresas por vender. Los niños deben adquirir un conocimiento crítico.

-La televisión no debe utilizarse nunca como premio o castigo. Al hacerlo, la convertimos en regulador de la vida familiar y transmitimos al niño una idea equivocada sobre su verdadera entidad o función.

-Los niños tienen que dormir. La televisión no debe interferir en los horarios de sueño de nuestros hijos en los que, además, se concentran los contenidos menos indicados. Se debe respetar la franja horaria establecida por las cadenas para transmitir horario infantil. Una vez terminada esa franja horaria es misión de los padres supervisar o controlar que sus hijos no visionen la televisión durante esas horas.

Además, también podemos encontrar una serie de parámetros que debemos seguir para ver la televisión.

-Aprovechar sus posibilidades de comunicación y socialización, en la familia y en la escuela. La televisión educa no solo entretiene, y debemos aprovechar su poder global para transmitir valores y conocimiento.

-Las instituciones se deberían de dotar de organismos de vigilancia y control de la formativa existente sobre televisión. Debería haber sanciones para aquellas cadenas que no cumplen con la normativa.

-Deberíamos ser capaces de seleccionar los contenidos de acuerdo a nuestros intereses y valores.

Pero no solo se cuenta con estas recomendaciones, sino también podemos destacar a nivel internacional, FEDEPADRE una asociación que reúne a 150 familias chilenas, la cual ha redactado una serie de posibles consejos sobre la educación de los niños respecto a la televisión:
1. Los padres debemos enseñar a nuestros hijos, tanto a ver espacios televisivos enriquecedores, como a no ver aquellos que puedan ser inconvenientes o que puedan afectarlos en su desarrollo integral como personas. Si los padres no enseñamos a ver televisión a nuestros hijos, ¿quién lo hará por nosotros?
2. Podemos enseñar a los hijos a que no hay que “ver televisión”, sino que ver programas de televisión. Así podremos desarrollar la capacidad de selección y de discriminación, que los habilitará para ver aquello que nos conviene visionar y lo que no. Debemos preguntar a nuestros hijos ¿Qué programa quieren ver?, en lugar de ¿Quieren ver televisión? No olvidemos que la televisión utilizada con el criterio de ayudar a la educación de los hijos puede ser una herramienta muy eficaz.
3. Para crear un criterio de selección al momento de ver televisión, es preciso evitar tener prendida la televisión cuando no hay nadie viendo un programa determinado. Siempre es positivo preguntarse: ¿Es necesario que en este momento esté prendido el televisor? Cuantas veces la televisión permanece horas funcionando sin que nadie esté realmente viendo un programa determinado. Si la apagamos, cuando no es necesario que esté prendida, no solo ahorramos energía y dinero, sino que lo más importante, ganamos silencio y tiempo para nosotros mismos y para la familia.
4. El “zapping”, o la costumbre de cambiar permanentemente de canal de televisión, son contrarios al criterio de selección que debemos desarrollar en nuestros hijos. Es conveniente enseñar que todos tienen derecho a opinión, y que la selección del programa no es monopolio del mayor, el más fuerte o el dueño de la televisión, para así enseñarles a respetar los derechos y los gustos de cada uno de los miembros de la familia.

5. No es conveniente que nuestros hijos tengan un aparato de televisión en su habitación. Esta costumbre incentiva el aislamiento de nuestros hijos, provoca una adicción a la televisión y es contrario a la vida de familia. No fomenta el desarrollo de los niños, la comunicación y la interrelación con otros niños. Impide el juego de nuestros hijos, el crecimiento de su creatividad y afecta inevitablemente la convivencia familiar.
6. Es siempre conveniente tener un horario preestablecido para ver programas de televisión. Nuestro día sólo tiene 24 horas, y si le restamos el tiempo en que dormimos y trabajamos o estudiamos ¿cuánto tiempo libre nos queda? ¿Es necesario dedicar el escaso tiempo libre que tenemos sólo a la televisión? Donde queda el tiempo para el juego, la amistad, la cultura, la imaginación y la convivencia familiar.
7. La capacidad de imitación que tiene el niño debemos orientarla hacia el conocimiento de personajes reales y ejemplares, por ejemplo deportistas, hombres ilustres, héroes de nuestra historia, personas destacadas en la ayuda a los demás, poetas, etcétera, y no hacia “héroes imaginarios”, “monstruos”, o personajes inexistentes. De esta forma, pondremos a su alcance las vidas de personas que merecen ser imitadas.
8. Los padres debemos tratar de acompañar a nuestros hijos a ver televisión. De esta forma podremos conocer verdaderamente los contenidos de los programas para tener juicios más apropiados al momento de emitir nuestra opinión sobre la televisión.
9. No conviene que los padres renunciemos a la posibilidad de que en la casa se vea siempre buena televisión, teniendo presente que en la programación de la televisión, si buscamos, podremos encontrar casi siempre buenos programas, y que nos corresponde a nosotros el deber y la responsabilidad de ser los principales formadores de nuestros hijos.
10. La experiencia demuestra que no es conveniente que los niños y jóvenes puedan ver el programa que se les antoje, sobre todo los más pequeños. Tampoco conviene dar por sentado que todos los programas llamados infantiles o de dibujos animados tienen un contenido adecuado para su edad. Por ejemplo, en Hamas Tv utilizan a niños junto a la figura de Mickey Mouse para transmitir mensajes islamistas, violentos, que propagan la guerra y los ataques terroristas con la excusa de morir por la religión. En este caso, podríamos pensar que es un programa infantil ya que aparecen niños y una figura infantil como es Mickey Mouse, sin embargo cuando vemos su contenido podemos comprobar que no es inofensivo ni infantil sino todo lo contrario.
11 Los padres debemos informarnos del contenido de los programas de televisión. Cualquier espacio que incluya sexualidad, violencia, maldad, permisividad, delincuencia, racismo, etcétera, no es apto para niños. Y los padres deben saberlo, y evitar que sus hijos los vean. Para lograr esto, se pueden consultar las guías de calificación de la programación de la televisión que se publican a instancias del Ministerio de Educación, del Consejo Nacional de la Televisión, y en revistas especializadas de educación de los hijos, como por ejemplo “Hacer Familia” o “Educar”.
12. Respetemos la señalización de los programas infantiles: – para todo niño; – para niños mayores de 7 años; y para niños mayores de 12 años, establecida por los canales de televisión, y difundida tanto por el Ministerio de Educación como por el Consejo Nacional de Televisión, para el cuidado de los niños.
13. Hay que tener presente que los hijos deben aprender valores antes que nada en el ámbito de la familia. Los padres deben explicar a sus hijos que los principios e ideales de los héroes o heroínas de la televisión son difíciles de aplicar en la vida diaria, donde cada acción tiene un coste y unas consecuencias positivas o negativas para ellos mismos.
14. Con imaginación y creatividad los padres de familia deben  esforzarse en buscar alternativas a la televisión, fomentando el deporte, las visitas a museos y parques naturales, las sesiones de teatro, la proyección de videos, las conversaciones familiares, las prácticas de acciones solidarias a favor de los demás, etcétera.
15. La “cultura de la imagen” debe llegar a los niños por medios que no sean exclusivamente la televisión. Enseñándoles que fuera de la pantalla existen los paisajes, las puestas de sol, los jardines, los museos y exposiciones, los libros, etcétera, que son infinitamente más bonitos y reales que lo que puedan ver en la televisión.

16. Inevitablemente habrá contenidos televisivos contrarios a nuestros valores, que nos parezcan inconvenientes o negativos para nosotros o nuestros hijos. Por ello fomentemos en familia el análisis crítico del contenido de los programas de la televisión. Para eso, acostumbremos a nuestros hijos a saber ver y distinguir lo bueno y lo malo que pueda contener un determinado programa de televisión.
17. Las familias pueden crear una videoteca con películas y documentales de interés para los niños, que contengan temas variados y entretenidos. Fomentando el gusto por la cultura y el entretenimiento en familia, sino que les servirá para ir creando un criterio selectivo al momento de ver televisión.
18. Algunos anuncios publicitarios pueden ser tan peligrosos como los malos programas de televisión. Los padres debemos estar muy atentos para que la televisión no convierta a nuestros hijos en personas superficiales o consumidoras de todo lo que se anuncia, algo muy difícil ya que excesivo consumo. Debemos manejar de forma inteligente, la gran oferta de bienes que existe en la televisión, viéndolo como algo positivo para educar a nuestros hijos en un “consumo responsable”, basado en la satisfacción de las necesidades reales.
19. Los padres de familia, tenemos el derecho y el deber de iniciar a nuestros hijos en una positiva y prudente educación sexual, que evite que una imagen distorsionada del amor y el sexo les sea trasmitida a través de cualquier medio.
20. No podemos permitir que nuestros hijos vean televisión de mala calidad. Debemos evitar que confundan realidad con ficción.  Si dejamos que los niños vean programas inadecuados nos hacemos cómplices de la transformación de los valores que le servirán de fundamento para el resto de su vida.
21. Los padres de familia deben exigir una televisión de calidad, especialmente en horarios infantiles. Las actitudes violentas, los hábitos y comportamientos antisociales, el uso incorrecto del lenguaje, la pérdida del sentido de la autoridad, la vulgaridad y la frivolidad, la discriminación de la mujer o su utilización como objeto sexual y cualquier menosprecio a la vida humana, deben ser eliminados, especialmente de los espacios que tengan a los niños como principales espectadores.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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“Televisión, violencia e infancia. El impacto de los medios” Carmen García Galera, 2000

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Fresas salvajes, Ingman Bergman

Esta película es uno de los pilares del cine de Ingman Bergman.   Este maestro del cine posee una determinada manera de realizar la puesta en escena, unos personajes muy parecidos, alusión a los mismos temas…  El estilo de Bergman, está más relacionado con el arte escénico, dando más importancia al rostro y la expresividad de los actores. Muchos lo consideran el paradigma del existencialismo filosófico llevado a la pantalla. Ahonda en sus películas sobre la reflexión de la existencia del ser humano, temas universales como la vida, el amor, la muerte, la soledad, la creencia en Dios. Sus películas están llenas de preguntas sin respuesta. Bergman desarrolla una poderosa abstracción lírica, para recrear una cautivadora historia de la memoria y de la existencia del ser humano, desde la alucinación y el onirismo, con un recuerdo al director sueco Victor Sjöström, maestro del cine mudo, influencia también para el propio Bergman.

Fresas salvajes cuenta la historia de dos viajes paralelos, por un lado un viaje físico, el que realiza en coche el profesor desde Estocolmo hasta Lund, donde va a recoger el premio que lo nombra doctor honoris causa; el otro de los viajes, es interior, el que el profesor emprende durante el recorrido, un viaje interior que llevará a cabo explorando y analizando toda su vida, su camino recorrido y sus relaciones frustradas con la gente de su alrededor.  Borg, decide emprender este viaje, asustado tras haber tenido la noche anterior una pesadilla en la que contempla su propio cadáver dentro de un ataúd.  La escenificación de este sueño es uno de los momentos más espeluznantes de todo el film. Las imágenes de esta secuencia, las podemos ver con una iluminación contrastada con un carácter expresionista. En este sueño, podemos ver que Borg camina por una calle solitaria, donde las ventanas están tapadas y un reloj sin agujas cuelga de la pared, igual que el reloj que coge de su bolsillo. Se trata de un símbolo, símbolo del tiempo detenido que precede a su muerte, tiempo que pierde todo sentido. En ese momento, pasa un carro movido por caballos, choca con una farola, una rueda se sale (aquí vemos un homenaje a La Carreta Fantasma de Sjöström), se cae la ataúd en el suelo, el doctor se acerca y nota que la ataúd se ha abierto, en ese momento, la persona que hay dentro  de la ataúd saca su mano, y el doctor percibe que se trata de él mismo, está contemplando su propia muerte, este transeúnte le coge su mano, el doctor se derrumba y en ese instante, se termina la pesadilla.

Los temas que marcan este drama psicológico, son la vejez, el aislamiento, la muerte, el amor, la vida, los conflictos que conforman nuestra vida actual, con algunos momentos de humor en la interacción del médico con su ama de llaves.

Mediante una serie de imágenes, vamos acompañando al profesor en un viaje externo e interno, percibiendo sus fresas salvajes en un sendero rodeado de simbologías que busca configurar el sentido del protagonista, retratando sus emociones, a base de momentos casi surrealistas con flash backs y la presencia del presente en el pasado, silencios evocativos, asombrosos sueños que se producen en impresionantes secuencias, conversaciones que apelan a las emociones, encuadres muy expresivos y sensibles planos cortos.  A lo largo del viaje, el profesor se irá conociendo a sí mismo, interiormente, y esto le enfrentará a verdades algo desagradables sobre su personalidad. Durante toda su vida, ha intentado encontrar un sentido racional a su existencia, rechazando todo sentimentalismo y centrándose en el pensamiento filosófico para dar respuesta a sus miedos. Más que atractivo, es un señor antipático que trata de huir de su miedo a una muerte que se le avecina. Se siente solo y aislado, y esta soledad es la que le lleva a plantearse la importancia del amor a las personas de su alrededor, tal y como le ocurría a Charlotte en Sonata de otoño. La soledad es el gran tema en Fresas Salvajes.

Los personajes que aparecen en esta película son numerosos, pero el peso de la historia recae en tres de ellos. Aparte del doctor Isak, serán dos mujeres las que protagonicen el retrato realizado por Bergman. La primera es Sara, representada por dos personajes distintos (Sara de la juventud de Isak y una chica joven también llamada Sara, interpretada también por Bibi Anderson) a quien Isak recoge en el trayecto. Esta Sara actual, es el reflejo de la otra, símbolo de la mujer moderna, fuerte, alegre e independiente, y Borg se enamorará de ella como un amor de juventud. Sara antigua es una chica alegre y sencilla, quien acepta la vida sin condiciones y sin cuestionarse nada. Anders y Viktor se disputan su amor, simbolizando las dos posturas de Bergman ante la religión y la fe, la del creyente Anders, preocupado por Dios y por el sentido de la vida, y la del práctico Viktor, quien renuncia a cualquier misticismo para reflexionar sobre un sentido más de la lógica. Bergman plantea esta discusión sin posicionarse, de la misma forma como venía haciendo y haría en el resto de su filmografía, concluyendo que la existencia de dios no es lo más importante, sino el amor entre las relaciones de los seres humanos.

El profesor, finalmente, encuentra descanso en su interior, y así lo demuestra cuando estando en paz consigo mismo, le afirma a su hijo que su corazón ya se encuentra perfectamente. Borg hace las paces con su propio interior y con los fantasmas de su pasado, y Bergman lo simboliza en la escena final, en la que el profesor se despide de sus padres, quienes se encuentran a la otra orilla de un lago. El profesor se despide aquí de su pasado, preparado para mirar hacia delante sin miedo.

Bergman realiza en este film un análisis de las relaciones afectivas del matrimonio. Las distintas parejas que van aparecen en toda la historia son diferentes formas de ver lo que el matrimonio y las relaciones de pareja pueden llegar a ser.  Como extremo pesimista y cruel vemos el matrimonio Alman, una pareja que sufre un accidente y lo recogen por la carretera. El marido, machista que trata de ridiculizar a su esposa anulándola como inútil. Contraria a esta pareja, aparece otro matrimonio, el dueño de la gasolinera y su mujer, prototipo de la felicidad y la alegría de vivir, aceptando la vida tal como viene.

Para dar a la expresión del actor el máximo poder posible de expresión, el movimiento de la cámara debe ser simple, y además cuidadosamente sincronizado a la acción. La cámara debe intervenir como un observador totalmente objetivo, y sólo excepcionalmente puede participar en los acontecimientos. Por lo tanto debemos recordar que el medio de expresión más bello y mejor del actor es su mirada”. Este elemento es clave en la filmografía de Bergman.

Recursos técnicos podemos ver fundidos mezclados con música que evoca a sueños relacionados con su pasado, plano contraplano,  miradas fuera de campo, iluminación contrastada. El uso de los planos cortos es en Fresas Salvajes el centro de su estilo formal, igual que en toda su filmografía. Los personajes son analizados de forma detallada por la cámara. Ésta se detiene en sus rostros y escucha sus palabras, enfatizando la expresión de los sentimientos y el estado interior de estos personajes. En las conversaciones la cámara recorre el espacio vacío e inerte que se encuentra entre los personajes. El montaje hubiera destruido esta idea, y Bergman escogió enfatizar el espacio.

En varias ocasiones, la voz del doctor narra momentos de su vida tanto si aparece en campo como si no aparece en campo. En una de las escenas en la que el doctor habla con su madre, ésta le muestra un reloj de mano y Borg se queda un poco en lapsus al ver que el reloj no tiene agujas, la música de este momento evoca al momento del principio, cuando el doctor se acerca a la ataúd y se ve a él mismo muerto,  dejando a un lado así la importancia del tiempo.  Hay muchas escenas surrealistas, como cuando aparece la niña en la cuna de noche en medio del campo llorando, la joven se acerca a calmarla y se lleva al bebe a la casa, es una situación anormal en la vida real, dado que una cuna no va a estar entre árboles. Inmediatamente después, pasan unos pájaros y el doctor se acerca a la cuna, en ese momento vuelve a sonar la misma música que se comentó anteriormente, que evoca al tiempo. Otra escena que me llama la atención se produce cuando el doctor mira por una puerta que su hijo se ha reconciliado con la mujer, ésta se toca el piano y se retiran a cenar, y mientras cenan en la mesa se produce un fundido en el cristal de la puerta que se resuelve con el reflejo de las nubes. Posteriormente, vemos al doctor mirar la luna, y al instante se dirige a la misma puerta y toca para que le abran, pero le abre un señor que lo hace pasar para hacerle un examen, en esta escena también oímos la música anterior, que resulta bastante inquietante en todos los momentos en que se repite. Parece como si todo fuese real, el doctor parece tener cara de extrañado cuando ve a los jóvenes sentados en los bancos de la sala dirigiendo sus miradas hacia él. En este examen el profesor parece presentar dificultades de comprensión, visión y lectura, todo síntoma de la edad, la memoria, la mente le falla y le parece ver personas muertas que siguen vivas, pero al espectador le queda la duda si está muerta o realmente viva.  El profesor que lo evalúa lo nombra incompetente por egoísmo, insensibilidad, falta de consideración, quejas presentadas por su esposa, llevando su esposa años muerta. El profesor acompaña al evaluador y lo lleva al lugar en que está su esposa que aparece con otro hombre, vuelve a sonar en este momento la misma música inquietante, escena que el doctor revive en su mente, que vivió en su momento y oye las palabras que repitió su esposa. Las palabra aquí cobran unas emociones espeluznantes en el espectador, ya que hacen reflexionar y cuestionarse muchas cosas del sentido de la vida y las relaciones personales con el mundo de alrededor. Después del diálogo entre Borg y el evaluador, todo termina, y vemos un fundido despertando del sueño. Todo ha sido un sueño mientras va en el coche, tal como dice: “En aquellos sueños había algo poderoso que agobiaba mi conciencia de una manera insoportable”.

En definitiva, Fresas salvajes, es un film pesimista, pero plantea un mensaje de esperanza, feliz y positivo, sellándolo  con un sentido basado en el amor hacia los seres queridos. En ciertas ocasiones, nos podemos poner en la piel del protagonista, Borg podríamos ser cualquier de nosotros, totalmente centrados en nosotros mismos, para detenernos a amar a los seres de nuestro alrededor. La muerte es la única certeza de nuestra existencia y solo ante ella el hombre percibe sus limitaciones.  El espectador tiene que entender muy bien el cine de Ingman Bergman, porque más de una escena puede llegar a confundir y provocar malas interpretaciones.

La invención de Hugo, Martin Scorsese

El cine es la materia prima de esta películaInspirándose en un relato de Brian Selznick. Esta película recapitula fotogramas coloreados a mano por Méliès, con tono de fantasía, en una época en la que crece el cine digital y 3D.  Una pequeña lección de la historia del cine. De igual forma, que los hermanos Lumière también están presentes, conjugándose la proyección de La llegada del tren a la Ciotat con con la recreación de un célebre accidente ferroviario producido en la estación de Montparnasse.

Hugo es un niño huérfano, fascinado por los mecanismos de relojería y los autómatas, que vive  en la estación, y emprenderá una aventura que le llevará a descubrir la verdadera identidad de un anciano vendedor de juguetes, Georges Méliès, considerado padre de los efectos especiales.

La película comienza con un estupendo plano-secuencia que nos muestra la ciudad de París, y nos lleva al lugar en el que se producirá la historia, hasta llegar a los ojos del protagonista situados detrás en el reloj de la estación.   Al ver la Torre Eiffel en el plano secuencia y oír la música de la banda sonora, ya sabemos que nos encontramos en Francia. La música refuerza los momentos de tensión, los momentos más dramáticos.

Cargada de primeros planos y planos cortos, para irnos situando en la psicología de los personajes y invitándonos a ser partícipes de sus acciones. Planos subjetivos, picados, contrapicados, travellings. Puede dar lugar a confusiones en varios momentos, como la carrera del perro en los primeros minutos, que costaría identificar si se trata de un travelling de acompañamiento o steady cam. Son maravillosos los planos generales de todo nevado y leves rayos de sol de fondo. Es interesante el plano en que la niña cae al  suelo y es captada desde arriba y a la vez la sobreimpresión de los pies de los figurantes que pasan por ese camino.

Sobre el color, sobresalen los colores oscuros  del vestuario de la mayoría de los personajes, en contraste con el color azul de los uniformes de los guardias, con algún tono rojizo, azulado… de algunos detalles del vestuario en general  de los personajes secundarios y figurantes. Filtro azulado, para destacar los ambientes fríos de nieve.

Cuando los niños entran en el cine, vemos imágenes de archivo de una película en blanco y negro, parecer ser un guiño a  los filmes de Charles Chaplin. También, volvemos a ver imágenes de archivo cuando los niños comienzan a leer un libro en la biblioteca sobre las primeras películas, y nos presenta imágenes de La llegada del tren a la ciudad, uniendo estas imágenes con cortinillas rojas con las mostradas en el cine con gente de clase alta asustada, porque pensaban que el tren se va a  salir de la pantalla y arrollarlos. Interesante el momento en que el niño mira la imagen de arriba de la biblioteca y ve que la figura del hombre rodeado de estrellas señala algo iluminándolo, y nos lleva a una proyección de cine, en la que volvemos a ver imágenes de archivo en blanco y negro, abiertas con cortinillas rojas. En estas imágenes, observamos otro clásico, La salida de los obreros de la fábrica, mezclándolas con otras imágenes, algunas mostradas con filtros verde, rosa, violeta-azulado. A lo largo de la secuencia en la que los niños tienen el libro en sus manos, van leyendo algunos textos y viendo algunas imágenes, se van mezclando con imágenes de archivo de la época, tanto en blanco y negro, como algunas con filtro amarillo, verde, rosa… que se van sucediendo de forma acelerada. Ambos niños, descubren cosas interesantes de la historia del cine, como que George Méliès descubre que las películas tienen el poder de capturar los sueños. Seguimos viendo varias veces más imágenes de archivo a lo largo de la película, tanto en blanco y negro, como en color, con momentos de fantasía, efectos especiales, que ahora son normales, pero en la época eran novedad. Así como también vemos, el proceso de revelado de la película en el cuarto oscuro.

Emocionante el momento en que el niño se cuelga del reloj, para que el guardia no lo encuentre,  iluminando la escena con tonos azulados y con los bellos paisajes de la ciudad de París con sus luces y su Torre Eiffel. En esta escena del niño colgándose de la aguja del reloj y posteriormente sentado en la parte exterior de la ventana, observamos unos puntos de vista y unas perspectivas increíbles e impactantes.  La película termina con un plano secuencia, haciendo un recorrido desde la calle mostrando de lejos el lugar, hasta pasar por los personajes presentes en la fiesta de la gala, terminando con un plano de la joven escribiendo su libro llegando al autómata sentado en la mesa, con la voz en off de la joven narrando lo que va escribiendo en su libro.  Terminando como empezó, con la presencia del tren pasando detrás del edificio y el interior del mismo rodeado de relojes. Los créditos del final de la película son dignos de Martin Scorsese, con esa elegancia tanto en formas, presentación y banda sonora.

En general, una película con un lenguaje audiovisual muy preciso, mostrando el cine dentro del cine, y bien realizada en todos sus aspectos, planos, puntos de vista, movimientos de cámara, música y banda sonora, vestuario, iluminación y filtros de color, creatividad en la presentación de las imágenes de archivo, sobreimpresiones, respetando la ley de tercios en la presencia de los personajes principales… dominio y perfecta utilización del lenguaje audiovisual propio de uno de los directores de cine actual que hacen historia en el cine independiente.