Cine de sueños, sueños de cine

En una canción de Luis Eduardo Aute, cuyo título es “Cine, Cine”, oímos la frase: “Todo en la vida es cine, y los sueños, cine son”. Partiendo de estas palabras e indagando sobre películas en las que el sueño forma parte primordial en la historia, nos encontramos con numerosas y brillantes historias que nos hacen reflexionar sobre la función del cine ¿Es solo un acto social o tiene una función pedagógica? ¿Qué esconden los sueños?
En el terreno de los sueños, el cine nos incita a preguntarnos el por qué, qué nos pretende transmitir. Tal vez, pretenda mostrarnos que los sueños se pueden hacer realidad, al igual que se llevan a cabo en las innumerables historias. Sueños, tanto de amor, como de asesinato, de risas y de llantos, de entierros y fiestas. Cine, como la vida misma.
La vida filmada en un soporte de material, llamado nitrato de celulosa, o bien en digital, como se suele hacer actualmente, para ahorrar en gastos y en tiempo de producción.
Como ejemplos de sueños en el cine, podemos mencionar Fresas Salvajes (Ingman Bergman, 1957), La infancia de Iván (Andrei Tarkovsky, 1962), Ocho y medio (Federico Fellini, 1963), La semilla de diablo (Roman Polanski, 1968), Los sueños de Akira Kurosawa (Akira Kurosawa, Ishiro Honda, 1990), La trilogía Matrix (Hermanos Wachowski, 1999-2003), Camino (Javier Fesser, 2008), Cisne negro (Darren Aronofsky, 2010), Origen (Christopher Nolan, 2010).
Detrás de estos sueños, y otros muchos, hay un mundo de reflexión y aprendizaje para la vida. Aprendizaje que hace al ser humano reflexionar acerca de sus objetivos, su proyecto de vida, su dignidad, su juventud, su vejez, sus posibilidades, sus fuerzas, sus debilidades, sus egoísmos, sus odios, su vocación, su respeto a sí mismo y hacia los demás…, y un sinfín de cuestiones que pueden emplearse para enseñarse a uno mismo qué camino desea tomar, y acercarse a la conciencia y la crítica de la sociedad, para avanzar en el conocimiento, la ciencia, la vida.
Abrir las mentes, opinar temas que nos rodean, problemas, religión, política… No se trata de “quejarse” como dirían algunas personas, sino extraer de nuestro interior esa rabia y hablar, porque en silencio no se llega a buen puerto. Eso de decir “es lo que hay”, “no hay otra cosa”, “la política la hacen otros”…, mientras esos otros nos roban, nos ignoran, nos ningunean y nos chulean, es mejor dejarlo a un lado, porque no trae positividad ni lleva a la felicidad, solo a la resignación, pasividad, conformismo. Pero, mientras haya vida, hay ilusión, esperanza, para luchar por nuestros derechos. Sin embargo, no debemos dejarlo solo en sueños, debemos hacerlo realidad.
Os adjunto algunos videos de las producciones mencionadas anteriormente, que se basan en los sueños, espero que os guste y os hagan reflexionar.

Ocho y medio, Federico Fellini, 1963.

Fresas Salvajes, Ingman Bergman, 1957.

La infancia de Iván, Andrey Tarkovsky, 1962.

Matrix, Hermanos Wachowski.

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