Nueva Ley de Propiedad Intelectual en España

Otro ataque más a la libertad de expresión. Hasta el momento no se conocen los detalles específicos del alcance que podría tener esta nueva Ley en los medios de comunicación digitales en España. Por lo tanto, no sé si mi blog podría desaparecer. O, tener que pagar por los contenidos que genere, junto a las citas de los autores en los que me baso para elaborar algunos artículos. Unos contenidos que elaboro personalmente, sin ánimo de lucro, porque llevo manteniendo este blog desde febrero de 2012 sin voluntad de ganar dinero, solo por “amor al arte”, aunque para algunos el “amor al arte” sea de tontos.

Aunque a algunos les parezca extraño, hay personas que tenemos vocación por el cine. No tanto realizarlo, sino estudiar cada detalle que se mueve detrás de un plano, una palabra, un movimiento de cámara, un determinado vestuario o maquillaje, una música, un objeto que a algunos les puede parecer algo insignificante. Para, de esta forma, contribuir a la educación, la alfabetización audiovisual, y concretamente la alfabetización cinematográfica. Y continuar la tarea que llevan años realizando teóricos, analistas y profesores universitarios, de los que estoy aprendiendo mucho con sus contribuciones, como Jacques Aumont, Michel Marie, Francesco Casetti, Federico Di chio, Santos Zunzunegui, Javier Marzal, Francisco Javier Gómez Tarín, David Bordwell, Demetrio E. Brisset, entre otros muchos.

Me han ofrecido en varias ocasiones, ceder los derechos de mis contenidos con el fin de tener más repercusión o una posible remuneración. Pero mis contenidos son míos, no de otras personas, que pretendan beneficiarse de los demás, para tener su protagonismo y colocarse como los creadores.  Son muchas las horas del día, que tengo que estar delante de una pantalla viendo películas, leyendo libros, leyendo artículos de publicaciones periódicas de revistas científicas del ámbito de mi área como Fotocinema, Área Abierta, Icono 14, Zer, Revista Latina de Comunicación Social, Revista Mediterránea, Metakinema, Archivos de la Filmoteca…, entre otras tareas que hace un investigador.  Y aparte, sacar tiempo, para la elaboración de estas entradas, que no tienen fecha fija cada mes, sino que varían, en función del tiempo que voy teniendo y de lo que voy considerando interesante comentar de algunas películas. Cada película se merecería un post, porque cada una lleva detrás un inmenso trabajo, infraestructuras, personal humano, ambientación, localizaciones, estilo cinematográfico, lenguaje audiovisual, entre otras muchas cuestiones. A pesar de que algunos digan “tal película es mala o fea, no merece la pena porque no termina de esta forma”. Esas ideas se vierten al ver una película de forma prejuiciosa, con ideas preestablecidas de lo bonito y lo feo impuesto por el cine imperante de Hollywood. Criterios que, tal vez, un determinado director, pretenta romper o criticar, utilizando su estilo cinematográfico personal, y que, es de comprender, que no todo el mundo puede asimilar, porque desde el colegio no se enseña a valorar la historia del cine, cómo ha evolucionado el sonido, el color… no a nivel específico, como lo haría un estudiante de comunicación audiovisual, sino a nivel general, para tener un mínimo de conocimiento cinematográfico.

Sin embargo, por lo visto, aquí se pretende sacar dinero por todo. Como indica el diario El Mundo, hoy día 5/11/2014 a las 08:42 h: “El artículo también regula el canon por cita en la enseñanza, especialmente en la universitaria, y establece que los centros han de liquidar las compensaciones a los autores citados. Se trata de una medida que tendrá un impacto profundo en el mundo académico -son muchos los autores dedicados a la investigación que quieren que sus obras sean ampliamente difundidas y denuncian que este derecho irrenunciable a un canon puede frenar dicha difusión- y por supuesto tendrá impacto en las  cuentas de las universidades españolas”. Un investigador no cobra por hacer un artículo, pero tendrá que pagar, bien él o la universidad en que ejerza, por citar en sus publicaciones. Parece que hasta por investigar, nos quieren cobrar.

Sin más, escribiré hasta que pueda, porque en algunas entradas cito algunos autores, y si estoy manteniendo este blog de manera altruista, no puedo pagar por citar, aunque esta ley entre en enero de 2015.

Gracias a todos aquellos que me leen.

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