La importancia del tiempo: Un día inesperado.

Un día inesperado (Gil Junger, 2004) es una producción, quizás con malas opiniones, con comentarios de algunos “críticos” de medios de comunicación que, más que sacar a relucir lo bueno o malo que tiene, se quedan en lo superfluo con expresiones del tipo “no queda claro a qué género se apunta”. Tal vez, para el tema que vamos a tratar, haya otras películas que ejemplifiquen mejor este tema. En mi opinión, no merece una concepción tan simple de buena o mala o quedarse con el género en que se apunta. Creo que va un poco más allá, aunque, un poco comercial, drama romántico o la adscripción al género que cada uno interprete, esta película nos viene a ofrecer una visión de lo que significa el tiempo. Mezcla lo real, la vida de los personajes, con lo onírico, sus sueños, mediante una serie de flash back, recuerdos del pasado, por instantes, o flash forward, en los que se vuelven a repetir en el futuro las acciones que vivieron en sus sueños. Y, con todo esto, la importancia del tiempo, el tiempo que va, viene…, sin pensarlo y sin que percatemos. A veces queremos a las personas, tenemos una serie de sueños, ilusiones por cumplir, tenemos un día a día, unas obligaciones y responsabilidades, pero si realmente mañana se nos acabase la vida, llevaríamos a cabo una serie de acciones totalmente diferentes a las que realizamos comúnmente, y si pudiésemos volver atrás, seríamos conscientes y le daríamos más importancia a los temas que realmente la merecen.

Todo ello, viene a transmitirnos que vivamos el día como si fuese único, en el caso de esta línea argumental, el amor y cariño entre una pareja, como si se fuese a acabar mañana, expresar lo que realmente sentimos a los demás, ya que realmente nos sentiremos satisfechos y mejor con nosotros mismos.

Igualmente, nos transmite que, si tenemos un sueño, una especie de premonición de que algo va a pasar en tu vida, y en nuestro despertar intentamos que no ocurra, de una manera u otra, ocurrirá, quizás porque sea el destino. Por ello, pienso que, si la sociedad realmente supiese la fecha de su muerte, se volvería “loca”, al no saber cómo se puede producir, por qué, si será doloroso… e intentaríamos evitarlo de alguna forma.

Si extrapolamos este ejemplo a la actualidad, la vida cotidiana de nuestro país, a menudo nos encontramos entre la situación social y política actual y determinadas cuestiones las dejamos para cuando “pase todo”, como el trabajo digno, nuestros derechos sociales que se están perdido… Sin pensar realmente que el tiempo pasa, las ilusiones, aunque siguen y se lucha por ellas, se desvanecen a causa del paso del tiempo, que termina por decepcionar, tanta lucha, ganas e ímpetu por desarrollar una profesión vocacional, y debido a los intereses de los poderes y las élites, hacen sentir que la vocación es una utopía.

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