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Requisitos para ser una persona normal (Leticia Dolera, 2015).

Hola amig@s, en mi tarea de colaborar  comparto con vosotros una nueva entrada titulada “Requisitos para ser una persona normal”, pero realizada en el blog en el que me invitaron a escribir (Cinéfilos frustrados), espero que os guste, disponible en:

https://cinefilosfrustrados.com/requisitos-persona-normal-leticia-dolera/

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El club de los incomprendidos (Carlos Sedes, 2014).

Hola amig@s, después de varios meses de pausa en el blog, sin poder escribir ante el poco tiempo con el que cuento, porque debo dedicarle más a la tesis doctoral, pendiente de entregar en breves semanas y que me tiene ya agotada físicamente, después de 33 meses casi a muerte, vuelvo con una película que he visto este fin de semana, que lleva por título El club de los incomprendidos, una producción española dirigida por Carlos Sedes en 2014.

A grandes rasgos, el argumento tiene como centro a una joven llamada Valeria (Charlotte Vega), que se acaba de trasladar a la comunidad de Madrid tras la separación de sus padres. En su nuevo centro, comienza a frecuentar sesiones psicológicas con el orientador y otros compañeros de clase, que padecen distintos problemas, bien maltrato escolar, ansiedad, dificultad de ser uno mismo… Unas reuniones que, a priori, parecen fastidiosas, pero que terminan convirtiéndose en una auténtica experiencia, que le permite a nuestra protagonista hacer nuevos amigos, conocer el amor, la verdadera amistad, la lealtad, el respeto… Moviéndose por la ciudad de forma dual, es decir, tanto con estos amigos, como con un chaval que la conoce en el metro e intenta camelarla, pero en el último momento, consigue decepcionarla ante una de sus actuaciones negligentes en un accidente, unido a su trayectoria policial, repleta de delitos.

Como mencionamos anteriormente, en el grupo de orientación, Valeria comparte momentos con otros cinco compañeros: Raúl, Meri, Eli, Ester y Bruno, los problemas de cada uno de ellos se entrecruzan y se sentirán parte de una piña, de la que nacen vínculos íntimos (confianza, afecto) en la que se confiesan todo y se defienden; hasta que el amor toca a sus puertas de una manera u otra, y comienzan a florecer los miedos, los secretos, enemistades por la dificultad de los demás en asumir los sentimientos de los otros, mentiras, de la misma forma que en la vida real sucede en la vida de los adolescentes.

A lo largo de la historia, vamos apreciando en qué consisten los problemas de cada uno de ellos: Raúl, debido a la muerte de su padre; Bruno, por consentir que sus otros amigos lo avasallen y la complejidad de frenarlos; Ester, por la ansiedad, provocada por la necesidad de agradar a sus padres y encontrarse inscrita en todo tipo de actividades, que realmente la dejan agotada físicamente y repercute en su rendimiento; Meri, por no atreverse a ser ella misma ni a abrirse socialmente; y en última instancia, tenemos a Eli, que aparenta una chica fácil en cuanto a relaciones amorosas se refiere y su miedo a no encontrar a alguien que la quiera en un futuro. Este personaje de Eli, será la conexión del conjunto del grupo, enamorada de Raúl, al mismo tiempo que Valeria, algo en su interior la hace notar que el chaval está enamorado de ella, aunque el otro intenta darle largas, pero recibe la visita de una amiga llamada Alicia, que parece ser, se fue hace años del centro, va a volver a matricularse en el curso siguiente y la hace dudar en cuanto a la relación con sus nuevos amigos. Al menos, esta es la información que se nos proporciona como espectadores. Incluso, la tarde en la que Meri partirá en el tren a Barcelona, Alicia le comenta que sus amigos se están riendo de ella, ya que puede volver a la estación a comprobarlo, y después del descubrimiento, la anima a irse de marcha juntas. Lo que vemos, parece normal, la figura de esta chica es nítida en las ocasiones en las que aparece, pero nuestra sorpresa vendrá cuando Valeria llama por teléfono a la madre de Eli, le comenta que últimamente trata con su amiga Alicia, y la adulta le expresa que tienen que ir a buscarla rápidamente, porque su amiga Alicia no existe, es producto de su imaginación. Este punto de inflexión en el descubrimiento del problema de Eli, supone un recuerdo al pasado para nosotros, un momento en el que trataremos de hacer memoria, para dilucidar si realmente la figura de Alicia aparecía nítida o difuminada, ya que esto supone un recurso audiovisual que nos da información sobre cómo lo percibía la muchacha. En ningún momento apreciamos que se tratase de un flash back, ni un fantasma, lo que ayudó que creyésemos desde un primer momento, que podría tratarse de una amiga de verdad, que vuelve a reencontrarse con ella. No obstante, el hecho de conocer a partir de ese momento que “Alicia no existe”, es cuando llegamos a conocer su problema de inseguridad, en una escena en la que esa voz le recomienda estar siempre juntas: abandonar y dejarse caer por el puente. Una conversación, en la que se debate con su yo interior, sus miedos, inseguridades, complejidades, y su amiga aquí ya es mostrada como visión, a diferencia de la claridad con la que se nos representaba anteriormente, en plano objetivo, partícipes de su amistad anterior, y en este momento, en plano subjetivo, introduciéndonos en su visión de la figura joven que está observando, que le está tomando la mano, para que se decida a dar el paso final. Hasta que sus amigos la encuentran e intentan protegerla de ese peligroso escenario mortal, por el que penderá durante unos segundos, en lo que los cinco se unirán para cogerla. Finalmente, en grupo aprende a hacerse respetar y abrirse un hueco en su mundo, comportándose tal como es, con confianza en sí mismos.

Como bien dijimos anteriormente, nos encontramos con una película española, y en un tiempo actual en que lo explícito sexual parecer ser tan reiterado en tantas producciones, en esta película no lo encontramos, sino que las escenas en las que se comparten momentos de este tipo se nos transmiten de forma implícita, tras cortinas, cierres de puertas. Si bien es cierto que se produce una brutalidad, ya que el entrenador corre tras Ester y, cuando aparece en escena, está llorando, pero se hace de forma implícita, no se nos muestra ante nuestros ojos la brutalidad cometida, para que sea nuestra mente la que suponga lo que ha podido ocurrir.

Supuestos, aunque en otros contextos, que se llevan a cabo en otras películas españolas de otros directores, como Montxo Armendáriz y su Silencio roto u Obaba, a diferencia de lo explícito de Álex de la Iglesia, Pedro Almodóvar u otras más comerciales. Incluso, y ya para terminar, una película en la que chicos adolescentes presentan miedos y dificultades en su integración social, que guarda similitudes con Las ventajas de ser un marginado, película americana dirigida por Stephen Chbosky en 2012, en la que un chico llamado Charlie, tímido y rechazado, escribe cartas anónimas a una persona, en las que aborda cuestiones como la amistad, los conflictos familiares, las primeras citas, las drogas… y deberá afrontar conflictos, al mismo tiempo que luchar por encontrar un grupo de personas con las que pueda sentirse cómodo.

Sin más, os dejo unos pequeños fragmentos de esta película, tanto del tráiler como de los ensayos, y os animo a verla, porque gana el amor, la comprensión, el cariño, valores casi ausentes en la sociedad actual, tanto en las relaciones, en la amistad, en el apoyo de la familia.

El cine español y las mentiras en torno a sus subvenciones

Esta entrada intentará dilucidar, a aquellas mentes confusas que no tienen ni puñetera idea de las subvenciones que recibe el cine español y hacen uso de medios digitales como Facebook o su lengua viperina para soltar todo tipo de comentarios despectivos y su posible dependencia de las subvenciones, para ello voy a tomar también como referencia una serie de datos económicos y citaré más abajo una serie de fuentes bibliográficas, porque mis datos no son infundados, como algunos individuos que creen tener la verdad absoluta informándose simplemente a través de medios conservadores.
Algunos directores y actores protestan porque sólo se hable de las subvenciones al cine, si bien en nuestro país, se cuentan por decenas las industrias que reciben dinero público, desde la agricultura al automóvil, pero la polémica que rodea a la financiación del cine parece ser única, ya que ningún otro sector aglutina tanto interés en criticar.
No podemos ignorar que las subvenciones al cine se han desplomado con la crisis, y por ello en 2013 por ejemplo, se presupuestaron 36,9 millones de euros en ayudas, menos del 40% de los 92,8 millones del 2010, mientras que para 2014, la cantidad prevista se redujo hasta los 33,7 millones de euros.
Aunque, uno de los problemas con las subvenciones al cine y una de las razones de la polémica es que no es fácil conocer cuánto se lleva cada película y por qué conceptos.
Las subvenciones a la amortización se dividen también en dos tipos: ayuda general y complementaria. La primera tiene en cuenta el número de espectadores de cada película, mientras que la segunda es más complicada: se establece un baremo de puntos, en el que suman todo tipo de conceptos: desde el coste de la producción al tipo de película (puntúa más si es infantil o documental), incluyendo cuestiones como si la productora es independiente o el realizador es novel. El importe máximo por la ayuda de amortización general es de 400.000 euros y para la amortización complementaria de 1,2 millones, aunque entre las dos no pueden superar los 1,5 millones de euros.
La convocatoria del Ministerio deja claro que para poder acceder a las ayudas complementarias resulta necesario alcanzar un umbral mínimo de espectadores, y que asciende a la cantidad de 60.000 entradas con carácter general y 30.000 para películas en lengua cooficial o primeros largometrajes del director. Pues bien, llama la atención la gran cantidad de filmes que superan por poco estas cifras.
Algunos medios de comunicación suponen o dejan entrever que algunos productores comenten fraude para lograr estas ayudas, pero no es motivo para “pisar” con tanto ahínco el cine español, porque se difunden una serie de mentiras que vamos a pasar a comentar.
1. “El cine español es uno de los sectores más subvencionados que existen”.

Falso. Solo una empresa, Peugeot Citroën España, recibió el año pasado 66 millones de euros en subvenciones: más que la suma de todo el cine español. Solo una organización, la patronal CEOE, disfruta al año de 400 millones en subvenciones. Y solo el PP se llevó 120 millones de euros públicos en 2011, más del doble que los cineastas. ¿Las subvenciones al cine español? En 2014, serán 50,8 millones de euros.
El presupuesto público para el cine ha sufrido serios recortes estos últimos dos años pero, cuando Rajoy llegó al Gobierno, tampoco era muchísimo mayor: 71 millones, teniendo en cuente que el total de subvenciones públicas en España mueve al año más de 3.000 millones de euros en ayudas directas a la ganadería, minería, agricultura, automóvil, eléctricas, telecos, medios de comunicación… Si añadimos las ayudas fiscales, la cifra es muchísimo mayor: solo la desgravación por vivienda cuesta al año 6.000 millones de euros. Un año de ayudas al ladrillo equivale a más de un siglo de ayudas al cine español.

2. “El cine está mucho más subvencionado en España que en otros países”.
Falso. Los 50 millones de euros españoles contrastan con las ayudas públicas al cine de Reino Unido (120 millones), Alemania (340 millones) o Francia (770 millones). Si España destaca es por lo contrario: las subvenciones son ridículas comparadas con el apoyo que recibe este sector en el resto de Europa. Y porque es casi el único país de la UE donde el cine paga el máximo tipo de IVA, en vez de un tipo reducido por su interés cultural.
Enrique González Macho, expresidente de la Academia de cine, comenta: “Yo no conozco ningún país en el mundo cuyo cine no reciba ayudas públicas, empezando por Estados Unidos. Hasta Mali tiene ayuda, si no, no hay películas. Hay tres formas de ayudar desde el Estado a la industria cinematográfica: dándole dinero, renunciando a quitarle dinero y protegiendo sus intereses. En Estados Unidos funcionan las dos últimas, en Europa sobre todo la primera, bien por la vía de la deducción fiscal o la subvención directa. La inmensa mayoría de los países contribuyen a sostener su industria cinematográfica y España no es el más generoso.

3. “Las películas españolas ganan más con la subvención que con la taquilla”.
Falso. En 2012 la producción audiovisual en España movió 1.651 millones de euros. La subvención solo alcanza el 3% de esa cantidad. Además, este sector dio empleo directo a casi diez mil personas en España.
Parece imposible encontrar un sector económico en España que no tenga algún tipo de estímulo público, pero solo con el cine estas ayudas están en cuestión. Los que más critican estas subvenciones trabajan en dos de los sectores que más se benefician del dinero público: la política y los medios de comunicación. Frente al 3% del cine, el PP consiguió un 90% de sus ingresos gracias a las subvenciones sin que el ministro de Hacienda se le haya escuchado queja alguna. Incluso el gasto en coches oficiales -63 millones anuales- supera a las ayudas al cine español.

4. “El cine español está cayendo porque es de mala calidad”.
Falso. El cine está retrocediendo en todo el mundo por diferentes razones a su calidad, como son el avance de los sistemas de home cinema o internet. La calidad es un concepto relativo, algo difícil de medir, porque puede conllevar una serie de detonantes subjetivos, relacionados con una serie de cuestiones personales, sociales… de quien aprecia una película. Cierto es que el cine español exportó en 2012 un 19,2% más que el año anterior. Además de que la calidad nada tiene que ver con los gustos personales).

5. “Los cineastas se quejan porque les quitan las subvenciones”.
Falso. Los cineastas protestan porque lo que ha aprobado el Gobierno no solo es un recorte y la mayor subida del IVA de toda la economía (del 8% al 21%). El ministro de Educación y Cultura, Wert está dejando de pagar las ayudas que aprobó y concedió el año anterior. Muchos productores solicitaron créditos a su nombre para adelantar esas ayudas y ahora, como el Gobierno no paga, el banco les exige el dinero a ellos y ejecutan los avales, así que muchos perderán hasta la camisa. A esto se le puede llamar pasarse la seguridad jurídica por el arco del triunfo, y supone una forma de actuar de este presidente, que no se atrevería llevar a cabo con las eléctricas (a excepción de las energías renovables). El PP está atacando a los cineastas porque no les perdona las críticas y consideran que el dinero público es suyo.

Si bien, estos son los datos, suyas son las conclusiones de las mentiras que ciertos medios difunden en este sentido, con el supuesto fin de que la sociedad no valore el cine español.

Referencias:
http://www.libertaddigital.com/cultura/2015-02-07/que-hay-detras-de-las-subvenciones-al-cine-espanol-1276540098/

http://www.eldiario.es/escolar/grandes-mentiras-cine-espanol_6_183791641.html

http://efezetaseis.com/2011/05/24/la-verdad-de-las-subvenciones-al-cine-espanol/

http://www.zoomnews.es/120971/actualidad/espana/mitos-y-leyendas-las-subvenciones-y-ayudas-publicas-al-cine-espa%C3%B1ol

Presentimientos (Santiago Tabernero, 2013)

Hace unos días, haciendo zapping en televisión, me encontré la película Presentimientos, programada en la 2 de Televisión Española. Una adaptación cinematográfica de la novela de Clara Sánchez, que me enganchó y la verdad que creo que es  muy interesante en cuanto al montaje en paralelo y la conexión de las imágenes que se entremezclan entre la realidad de la chica cuando es ingresada en el hospital y las distintas experiencias vividas que la llevaron a esa situación, recordadas por su mente, así cómo el poder de ésta para la sugestión y creer algo confuso el uno del otro. Aparte del montaje y la intriga que nos supone imaginar cómo se sucederán las cosas, contiene detalles que recuerdan al cine de autor, como Stanley Kubrick, concretamente, cuando recuerdan cómo se conocieron, junto a un kiosco y tocaron una película dirigida por este director, Eyes Wide Shut (1999), de la que mencionan la frase final que le comenta Tom Cruise y Nicole Kidman, y planean realizar la misma acción en honor al amor y deseo que se tienen el uno al otro.

No voy a contar el argumento en este caso, porque creo que es mejor verla y apreciar lo que las imágenes nos intentan transmitir, las sombras, los reflejos en el cristal del hospital, la noche…, ese reenamoramiento que vuelven a experimentar y esas sensaciones y sentimientos que vive la chica cuando se debate entre la vida y la muerte, mientras su mente vuela.

Sin más, es una película que recomiendo ver y de la que adjunto el tráiler,

Premios Goya 2015

La gala de los premios Goya de este año ha servido para hacer ver a mucha gente la calidad del cine español. No que antes haya sido más malo que ahora, o ahora sea más bueno que antes. Sino que, quien trabaja en él y lo vive con vocación, ha ido evolucionando y desarrollando nuevas temáticas, estilos y formas de hacer, giros, transformaciones. Y esas nuevas formas son las que atraen de nuevo al público a las salas, a pesar del elevado precio de las entradas, a causa de la subida del IVA.

Quienes pensaban que los actores y directores vivían de las subvenciones, se han llevado un golpe grande, porque la cruda realidad es, que, en más de una ocasión, se han tenido que endeudar para sacar proyectos adelante, emigrar a otros países para conseguir ventajas fiscales y ahorrar en gastos de producción, o bien, acercarse a las nuevas formas de financiación, como es el caso del crowdfunding. Aún así y con la crisis que ha llevado siempre a sus espaldas el cine español, por motivos de financiación, temas no tan “vendibles”… ,los cineastas no han perdido ni pierden la ilusión por apoyar la cultura,  eso que piensan algunos que es solo para los ricos, quienes solo pueden tener acceso.

Constantemente vemos historias creadas por españoles, que se presentan en diferentes festivales de cine  nacionales, como en Málaga, Sitges, San Sebastián, o bien internacionales, como Cannes o Berlín. Historias que, internacionalmente, sí son valoradas positivamente por el público. Un cine, a veces no valorado por España, por contener un sello personal de autor. Un estilo que, algunos de nuestros políticos no valoran ni aprecian, y califican simplemente como de poca calidad, como si una película fuese algo tan simple para describirla como buena o mala. Albergando multitud de matices psicológicos en la personalidad de los personajes, lejos de poderse comparar con muchas otras producciones, por ejemplo las americanas, que suelen llamar la atención simplemente por el personaje bueno o el malo.

Lejos de esa simple clasificación de buenos y malos, tenemos el ejemplo de los matices psicológicos y transformaciones en los personajes de Agustí Villaronga, Pedro Almodóvar, Álex de la Iglesia, Alejandro Amenábar, Manuel Gutiérrez Aragón, Eduardo Chapero-Jackson, Montxo Armendáriz…, las reflexiones de Isabel Coixet o Victor Erice, y otros muchos, veteranos y nuevos, como Daniel Monzón, Alberto Rodriguez, Emilio Martínez Lázaro, Carlos Iglesias…, que marcaron y siguen marcando la historia y el presente del cine español por su creatividad, vocación y capacidad de trabajo.