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Nombres, apellidos y fosas en el cine

Hola amig@s, perdonadme por no haber podido escribir durante tanto tiempo, pero no me he sentido con la suficiente inspiración para hacerlo. Esta entrada toma como referencia distintos medios. En principio leyendo la obra “Los maestros de la República” escrita por María Antonia Iglesias; en segundo lugar, oyendo la canción titulada “Todos los nombres” de la cantautora Lucía Socam (Vídeo Adjunto) me vinieron a la mente unos fotogramas de otro medio: varias películas que trabajan este tema de la memoria histórica, como son “El laberinto del Fauno”, “Las trece rosas” y “La voz dormida”.

En primer lugar, procedo a comentar los frames del film La voz dormida (Benito Zambrano, 2011). Aquí apreciamos unos planos cortos que nos introducen en los sentimientos y las emociones del personaje (Fotograma 1); y al mismo tiempo, la película presenta planos generales en los cuales se observan los fusilamientos (Fotograma 2 y 3). Aquí los rostros no se presentan de forma definida. En el caso de los encuadres de los fusilamientos nocturnos, la oscuridad impregna la escena y las sombras de la benemérita predominan en el suelo y en la pared exterior del cementerio.

la voz dormida 1.

Fotograma 1.

La voz dormida 2.

Fotograma 2.

La voz dormida 3.

Fotograma 3.

Tanto quienes van a ser fusiladas como quienes van a ejecutar las acciones se presentan en filas lineales en forma vertical respecto al horizonte del encuadre y en plano entero conjunto. Los dos fotogramas finales muestran un plano contra plano de la despedida (Fotograma 4 y 5), en la cual se lanzan un beso.

Fotogramas 4 y 5.

En la totalidad del film, tonos grisáceos que simbolizan cierta melancolía rodean a los personajes. Mueren sus esperanzas y sus ilusiones se marchitan, en un entorno en el cual son plastilina moldeables por las autoridades y la institución eclesiástica que dominaba a las mujeres en las prisiones, exigiéndoles creer en un ente superior, negando las creencias políticas individuales.

Tras este film, menciono el segundo que me vino a la mente al oír esta canción de Socam. El laberinto del Fauno (Guillermo del Toro, 2006). Vértebras abandonadas en un espacio que parecen unas fosas, mientras se presenta la historia de Ofelia. Unas vértebras presentadas en las ruinas de Belchite de forma cruel e inhumana (véase Fotograma 6). Quizás como metáfora de la destrucción a la que se encuentra sometida el mundo de los humanos, tal como fueron enterrados en fosas comunes los cuerpos de las víctimas de esta Guerra y posterior dictadura. Sin merecimiento de dignidad ni respeto hacia la vida humana. Para profundizar en estas fosas comunes se invita a la consulta de análisis de Armengou y Belis (2004), Barragán Mallofret y Castro Fernández (2004-2005) y Malgosa, Armentano, Galtés, et. al., (2010).

El laberinto del fauno 1.

Fotograma 6.

Expuesto el fotograma, si analizamos su composición podríamos tener en cuenta la regla de los tercios. Efectivamente, si dividimos la imagen en 3 tercios horizontales y verticales, esta cabeza se encuentra en los tercios inferiores, dejando aire alrededor de la misma y situándola estratégicamente en el lado derecho del fotograma. Simbólicamente se aprecia que este cuerpo o solo la cabeza ha sido enterrado en ese espacio de forma cruel e inhumana, pero proporciona cierto contraste, pues la escena está impregnada e iluminada con una yuxtaposición de tonos marrones y amarillos, otorgando calidez a esta situación de abandono. Analizada esta cuestión, lanzo la pregunta ¿Por qué se intenta proporcionar calidez a una situación de cruel abandono humano? ¿casualidad del director? O ¿realmente intenta ofrecer un contraste de frialdad y calidez para hacernos reflexionar en este sentido? Ahí dejo abierta la cuestión.

En tercer y último lugar, comento el final del film Las trece rosas (Emilio Martínez-Lázaro, 2007). Aquí trece mujeres van a ser fusiladas, se resisten a salir del camión (Fotograma 7). Colocadas una al lado de otra en fila vertical respecto al encuadre que se presenta, pero se desordenan en varias ocasiones para despedirse (Fotograma 8). Van a ser fusiladas, las manos les tiemblan y a través de un travelling lateral izquierdo en pulso, pues se nota la imprecisión de la cámara, se hace un recorrido por sus manos, que se entrecruzan y se ignora la representación del cuerpo hasta la cintura, otorgando mayor significación a estas partes del cuerpo: manos y brazos (Fotograma 9), hasta que al llegar a la última chica, la cámara nos hace partícipes de sus nervios y se desplaza para mostrarnos su rostro. El encargado da la orden de disparar y al final del film se muestra un texto explicativo (Fotograma 10).

Fotogramas: de izquierda a derecha: 7, 8, 9 y 10.

Y hasta aquí mi análisis, no se trata de un tema agradable, pero como bien indica la canción, todos los humanos tienen nombre y apellido y abandonar este tema desde la política más conservadora actual, por negarse a revivir un pasado, no es más que un absurdo. No proporcionar los derechos que como humanos tuvieron en su momento, que no es otro que un sepelio digno, excusarlo a motivos económicos es de una bajeza impresionante.

Ahora bien, no son idénticos conceptos la historia y la memoria (Tony Judt).

No podemos cambiarla, pero sí examinarla a través del cine, que presenta lo agradable y lo desagradable, en formas implícita o explícita, apelando a nuestros sentimientos y emociones, haciendo uso de una serie de estrategias audiovisuales. Lo inhumano, lo cruel, el montaje fílmico que lleva dolor y una lágrima se nos derrama al saber que realmente ocurrió en un pasado y en este medio solo se muestran ciertas cuestiones con muñecos, golpes, cisuras, armas… Lloramos con los protagonistas, nos imaginamos en ese lugar, sus lágrimas las hacemos nuestras al apreciar que la sangre brota de alguna parte de su cuerpo, que alguna humillación realmente tuvo lugar en aquellas personas que solo pensaban diferente políticamente o solo querían sobrevivir tras una maldita guerra que destrozó a tantos humanos; y todavía la negación de un respeto y entierro digno sigue destrozando a muchos. Malgastando recursos en temas que la sociedad no requiere y lo que requiere es ignorando de forma reiterada. Ignorando sus huesos, como si no fuesen personas con nombres y apellidos y no formasen parte de nuestra historia.

La conciencia, la verdad y la mentira se entremezclan y hacen un cóctel de sufrimiento que muchas personas lo hacemos nuestro por empatía, sensibilidad y queremos ofrecer una visión hermenéutica de su representación en el cine.

 

Los fotogramas solo han sido includos bajo el amparo de derecho a cita. Los derechos de la imágenes pertenecen a los autores de las mismas, no es mi intención lucrarme de ellas, regulado en el artículo 32 del Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual (TRLPI), según el Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril:1

 

 

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Scarecrow: la reencarnación del espantapájaros

Hola amigos, a punto de terminar el año y antes de comenzar esta entrada me gustaría desear unas felices fiestas y que el próximo año os traiga felicidad y aprendizaje en todos los sentidos a aquellas personas que me siguen, así como agradecerles su visita a mi blog. Pese a que no puedo escribir a diario por las circunstancias que me rodean y mi dedicación total a la tesis doctoral, y que ya entregaré en el mes de enero.

 

Pues bien, el otro día antes de comenzar a preparar las cosas para Nochebuena me encontré una película inquietante en televisión y no es otra que Scarecrow (Emmanuel Itier, 2002) y voy a exponer un poco su argumento:

 

Lester (Tim Young) es un joven maltratado por sus compañeros en el instituto con motivo de su apariencia física y además tiene una vida familiar complicada. Entre insultos, principalmente “espantapájaros”, conoce a una chica que lo defiende y con la que comienza una amistad: Judy (Tiffany Shepis), hija del sheriff de la localidad. Pero la historia presenta un giro dramático en sus acontecimientos cuando la descubre besándose con un chaval. Cabreado, nuestro protagonista llega a la caravana en la que habita con su madre y la encuentra en el acto con un señor con rasgos chulescos, con el que mantendrá una trifulca y llegarán a un campo donde lo asesinará, pero manipula la escena con intenciones de que parezca un suicidio: lo cuelga en una cruz ubicada en mitad del campo de maíz. Durante esta escena, mientras el chaval agoniza, su mirada se cruza con los ojos del espantapájaros.

 

La rutina de todos continúa de forma normal, pero más adelante, inesperadamente el joven se reencarna en ese espantapájaros y aparecerá en la vida de cada uno de los muchachos que lo maltrató o marginó de alguna manera. Incluso en la vida de su maestra por no haberlo tratado correctamente o su propia madre, por haber sido cómplice de su asesinato y no haber acudido a su funeral. Sembrando el pánico y casi la psicosis en la localidad, los fulminará a todos principalmente con una azada: con un toque mueren de forma sanguinaria.

 

Tras cada uno de los asesinatos se irá ocultando en el campo. No obstante, el dueño del mismo encontrará extraño que el “muñeco” aparezca con restos de sangre en las zonas de las manos, pero lo relacionará con los jóvenes que se reúnen cerca del mismo para jugar o contar historias. Con todo, la última de sus víctimas será Judy y acudirá a su casa. Aunque su padre, el mencionado sheriff asociará el mito de la reencarnación e irá a avisar a su hija. Pero ésta ya estará enfrentándose de múltiples formas con la aterradora criatura, hasta que termina rodeándola de gasolina y prendiéndole fuego. A pesar de todo, y pido perdón por contar el final de la película, pero es trascendental para la reflexión: observamos que este extraño ser se disuelve entre el fuego, pero a través de un corte, nos trasladamos a la escena en la que los jóvenes parecen haber sido quienes han relatado la leyenda y un espantapájaros de las mismas características que el anterior, por no decir que casi se puede tratar del mismo, aparece y de forma implícita entendemos que terminará con la vida de los mismos.

 

Realmente la estructura de la película parece desconcertante. Pues se producen una serie de cortes que no entendemos muy bien la relación que guardan con la escena anterior y con el propio protagonista, así que encuentro que fallaría un poco la continuidad, o tal vez se pueda deber a que el film nos ponga en antecedente respecto a la situación en la que se va a encontrar nuestro protagonista en la siguiente escena, pero algunas situaciones resultan un poco confusas. Aunque ciertamente logra captar la atención, incluso por la inquietud que suscita el hecho de conocer la cara que se les quedará a los jóvenes que lo humillaron cuando se encuentren a esa figur que representa su reencarnación.

 

Incluso hay escenas que se desarrollan de forma muy lenta, como es la agonía del personaje protagonista, cuya mirada y la del espantapájaros se entrecruzan en un montaje en paralelo o bien los momentos en los que Lester pinta sus dibujos y no los vemos hasta el final, suscitando la pregunta ¿qué estará dibujando de esa forma? Lo que le puede suponer una forma de expresión de la rabia interna que siente hacia su exterior.

 

Además, en lo que a códigos textuales se refiere, tampoco se nos informa, al menos a simple vista, no sé si se me ha podido pasar el dato, el tiempo que transcurre desde que el chaval pierde la vida hasta que aparece en la de los jóvenes. Pues se puede deber a la conciencia de los participantes en su humillación, quienes lo denominaban de forma despectiva “espantapájaros” o incluso a algo sobrenatural que le devuelva a la vida para emprender su venganza, como sucedería en otros filmes como Halloween (John Carpenter, 1978).

 

Finalmente podríamos reflexionar sobre las siguientes cuestiones:

 

¿Cómo puede la joven destruir una criatura que ya está muerta?

¿Se tratará de la conciencia del conjunto de los jóvenes que hicieron su bandera del insulto al “débil”?

En este sentido ¿cómo se puede asesinar físicamente si se está muerto? En todo caso, podría deberse a una cuestión más relacionada con la intranquilidad que persigue sus conciencias.

¿Contamos con suficientes indicios como para afirmar que se trata de unos hechos verdaderos en la propia ficción cinematográfica o forma parte de una leyenda? Ciertamente lo sobrenatural toma vida en este film.

Pero si es una leyenda, ¿por qué se presenta el espantapájaros ante los chavales que parecen relatar la historia junto a la cruz del campo de maíz?

 

Dejo la puerta abierta a sus reflexiones y adjunto el tráiler de la película para invitaros a verla, aunque realmente estamos en unas fechas que no acompañan a estas temáticas tan aterradoras:

 

 

 

Además, tal como se cita en los textos de los créditos se aprecia la influencia de Dario Argento. Aunque Mario Bava es catalogado como el creador del cine Giallo, Argento fue quien popularizó este subgénero y lo expandió fuera de Italia, además de su influencia a películas de terror y slashers que vamos a pasar a explicar someramente a continuación.

 

El cine giallo es un subgénero cinematográfico de origen italiano, procedente del thriller y del género de terror, que tuvo fuerza durante la década de los 70. Su nombre (amarillo en italiano) toma como referencia el color de las cubiertas de algunas novelas policíacas que fueron editadas en la década de los años 30 en Italia. En cuanto a su estilo, el giallo se diferencia del thriller policiaco habitual por su tendencia a abusar de clichés psicoanalíticos y otorgar más importancia a lo puramente formal que a la coherencia de la trama, concediendo más consistencia a la parte visual. Otra característica de este género es una tendencia a recrearse en la violencia principalmente explícita. Así pues, mientras que el thriller centra su atención en la búsqueda e identificación del asesino, el giallo lo hace hacia el crimen, presentado en largas secuencias. Sumado a la tendencia de dotar a sus asesinos de ciertas características casi sobrenaturales, como una fuerza mucho mayor a la razonable: en este caso, podemos apreciar que un chaval aparentemente indefenso y débil ha sido capaz de perpetrar los crímenes más horripilantes de la localidad e incluso la capacidad de entrar, actuar y escapar de los espacios de sus crímenes con absoluto sigilo.

 

En cambio, en lo que al slasher se refiere es otro subgénero del cine de terror. El término slasher es un anglicismo derivado de “slash” (cuchillada en inglés). El elemento principal es el asesino, guiado por la sed de venganza hacia quienes le provocaron una humillación. Llevan a cabo sus asesinatos de manera rápida, provocadas principalmente con armas punzantes: cuchillos, machetes o hachas. El asesino cubre su rostro. Precisamente en este caso, el asesino va cubierto con un disfraz de espantapájaros, pues es la figura en la que se ha reencarnado o resucitado. En otro sentido, este tipo de filmes han sido criticados por mezclar el sexo con la violencia, al incluir escenas eróticas entre los asesinatos. Y es lo que podemos apreciar durante la escena que provoca el asesinato de Lester a manos de la pareja de su madre; e incluso en un momento más suave, cuando una joven besa a su novio por la calle, quien precisamente humilló a Lester en algún momento y aparece para romper su momento romántico y terminar con la vida de su pareja ante de sus ojos, para desaparecer como por arte de magia.

 

Y, hasta aquí me despido amigos. Un saludo.

 

V de Vendetta: la manipulación, la venganza, el miedo y la violencia.

Hola, amigos, anoche haciendo zapping me encontré con una película que me enganchó, titulada V de Vendeta. Una producción americana dirigida por James McTeigue en 2006, situada en la ciudad de Londres, gobernada por un presidente que impone la represión, el miedo y manipula a los ciudadanos a través de una serie de mensajes por televisión.

Al comienzo de la historia, apreciamos a una chica (Evey) que camina de noche por la calle y es acorralada por tres hombres que pretenden violentarla, cuando un señor enmascarado asoma por una esquina y termina con la vida de los agresores. La chica lo acompaña a una terraza, en la que serán testigos de un atentado preparado con música clásica de fondo, que fulminará un monolito símbolo de la justicia. Pero, justo antes de arrancar lo que denominará el “crescendo”, el enmascarado le preguntará el día en que se encuentran, precisamente comienzan las campanadas del 5 de noviembre, y cita los recuerdos de ese día “conspiración, pólvora y traición”.

Si indagamos un poco sobre los antecedentes de ese día en Gran Bretaña, nos encontramos con que La Conspiración de la pólvora fue un complot fallido organizado (1604-1605) por un grupo de provinciales católicos ingleses (Robert Catesby, Guy Fawkes) para matar al rey Jacobo I, a su familia y a la mayor parte de la aristocracia protestante, atentando contra las Casas del Parlamento durante la Apertura de Estado (5 de noviembre de 1605). Los conspiradores habían planeado secuestrar a los infantes reales, no presentes en el Parlamento, e incitar una rebelión en las Midlands. Esta medida pretendía ser la señal para un gran levantamiento de los católicos romanos ingleses, descontentos por las severas medidas penales adoptadas contra ellos, que finalizaría con la instalación de un rey obediente al Papa en el trono inglés. Realizados los preparativos, el Gobierno descubrió la conjura, que acabó con la ejecución de la mayor parte de los conspiradores y sirvió de pretexto para un endurecimiento de las medidas antirromanas. Este complot de la pólvora fue uno de una serie de tentativas de asesinato fracasadas contra Jacobo I, que siguieron al Complot Principal y al Complot ¡Adiós! de 1603. Muchos creen que la conspiración de la pólvora fue parte integral de la llamada Contrarreforma católica. Por ello, cada 5 de noviembre, en el Reino Unido, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Terranova, Canadá, San Cristóbal y Nieves, algunas partes de Estados Unidos y antiguamente en Australia, se celebra el fracaso del mencionado complot. Allí se conoce como la Noche de Guy Fawkes, la Noche de la Hoguera y la Noche de los Fuegos Artificiales. El descubrimiento a tiempo de la conspiración (5 de noviembre de 1605) impidió el derrocamiento de la dinastía protestante de los Estuardo, personificada en Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia, y la entronización de un monarca católico, previsiblemente su hijo el príncipe Carlos, debidamente instruido en los dogmas católicos.

Teniendo presente estos antecedentes históricos, esta película nos presenta las acciones de este enmascarado, cuyo objetivo es rebelarse contra los autoritarios, contra las injusticias, contra un estado que oprime, que impone la violencia, la represión, el estado policial, el odio y la intolerancia a quienes tienen una ideología distinta a la que intentan establecer a nivel nacional.

La idea de este señor es la venganza, haciendo uso de la violencia y terminando con la vida de la gente y destrozando edificios públicos. Cierto es que la violencia no es más que la expresión del miedo, nada justifica la violencia. Aunque, es el miedo el que intenta sembrar el gobierno en la sociedad, ante los medios de comunicación haciendo uso de la manipulación y sembrando el odio contra el enmascarado. Sin embargo, no podemos pasar desapercibido que V (el enmascarado) es una creación. Una creación del estado represor, dictatorial, que hace uso del terrorismo a pequeña escala, entrando a casa de la gente, no como venganza, sino para conseguir lo que quiere, que no es más que la dominación, el liderazgo y el dinero, manteniendo a las masas bajo control. Una creación que, ha sido fruto de un aprendizaje basado en que toda acción tiene una reacción. Principio tratado por la tercera ley de Newton, que establece que siempre que un objeto ejerce una fuerza sobre un segundo objeto, este ejerce una fuerza de igual magnitud y dirección pero en sentido opuesto sobre el primero. Y, extrapolado al caso de esta “creación”, podríamos decir que ha sido fruto de la violencia, pero en sentido contrario, es decir, entendemos que no para el mismo fin (manipular e imponer el miedo) sino hacer recapacitar a la sociedad, para que deje de tener miedo y unidos, enfrentarse a los gobernantes y las élites.

Esto es lo mismo que hace con la chica en la segunda parte de la película, cuando intenta huir de él, acudiendo a casa de su amigo, que será encontrado y asesinado por guardar un Corán en su casa, a pesar de no ser creyente de esta religión. La chica será encerrada en un habitáculo de unos pocos metros cuadrados, a través de un hueco recibirá una serie de cartas de una muchacha que fue repudiada por su padre por ser lesbiana y fue fusilada por el estado represor, tras hacerlo con su novia en el supermercado. Esta historia le calará a la chica, que será sometida a todo tipo de torturas, humillaciones, aunque en ningún momento podrá apreciar el rostro de la persona que intenta que diga algo sobre el “enmascarado” y hacia el final de su encierro, dispuesta a morir por no hablar, habiendo superado el miedo a quienes la han torturado, se encuentra que el guardia del pasillo no es más que un muñeco y que ha sido torturada por órdenes de V. De esta forma, ha superado el miedo a todo y le da un poco de ansiedad descubrirlo, porque realmente su reacción es fruto del miedo transmitido por los gobernantes, el miedo mental, y esas agresiones no han hecho sino reforzarla como persona, para enfrentarse a ellos.

Como bien dijimos, este individuo enmascarado terminará con la vida de todos aquellos que hicieron uso de las torturas, las agresiones… durante su estancia en uno de aquellos campos de internamiento. Entre los más destacados, tenemos a: un religioso, al que envían a una niña (un poco mayor, según le comenta la persona que lo avisa), y esta niña será Evey, quien le comentará que ha sido secuestrada por V y asomará por la ventana para matarlo, pero el anciano piensa que es un juego sexual. Este momento no será sino un perverso guiño a toda la trama de abusos infantiles que ha estado aflorando en los últimos años y que manchan la credibilidad y el respeto que busca la Iglesia Católica en la sociedad en general y entre sus adeptos en particular. Y en la cual, algunos de sus mandatarios no cesan de juzgar públicamente diferentes cuestiones de la gente (defendiendo la sumisión de la mujer, el poder del hombre en el matrimonio, alzando a figuras dictatoriales en sus misas…), pero dejan en manos de Dios el perdón de los pecados llevados a cabo por algunos de ellos, en lugar de cortar de raíz aquellos que no solo pecan, sino que delinquen y destrozan la vida de tantos y tantos niños alrededor del mundo. Por tanto, este religioso será asesinado, junto a una de las científicas que trabajó en aquellos campos, la última a la que V acudirá, pero mostrará una actitud distinta al resto: resignación. Es consciente perfectamente de lo que llevó a cabo y dejará a la luz un cuaderno en el que anotó cada una de sus actuaciones y, mientras está en la cama, abre los ojos y recibe la visita del enmascarado, que le expresará que la mató hace 10 minutos, agonizará junto a su rosa roja, con la que será encontrada por la policía. Esta será una muerte dulce, sin armas, sin agresiones físicas… a diferencia del resto de los casos, ya que la señora lo ha estado esperando, para que culmine su venganza con su muerte y no muestra ningún tipo de resistencia física.

Después de la trifulca en el túnel del metro, V se enfrentará a su “creador” que no es otro que el presidente del partido que gobierna en el país, terminará con la vida de todos los guardias, se quitará la coraza de hierro manchada de sangre y caerá en los brazos de la joven, quien lo subirá al tren, rodeado de rosas rojas (tren que el enmascarado ha estado ordenando durante años). Un policía la increpará para que no pulse la palanca, pero lo hará y seguirá su trayecto por Trafalgar Square hasta el Parlamento y se fulminará hasta el reloj al marcar las 12 de la noche del día 5 de noviembre del año siguiente, y junto a ello, fuegos artificiales que al finalizar formarán en el cielo una V, de Vendetta, de venganza, del número romano que marcaba el habitáculo en el que el enmascarado permaneció siendo torturado tantos años cuando tenía rostro, hasta la explosión de este complejo que provocó en él esas ansias de represalias, porque le desfiguraron tanto el cuerpo como la mente. Al actuar igual que un maníaco o perturbado mental (ya que se arrepentirá ante Evey encontrando felicidad interior con el destrozo de infraestructuras públicas). Un paralelismo de infraestructuras públicas aniquiladas, con el ideario conservador, manipulador, represor que controla un país, para que sea la propia sociedad quien construya otro, pero basado en destruir ese miedo, en no dejarse manipular, en luchar para conseguir derechos sociales. Un país que en última instancia no respetará el toque de queda de las 12 de la noche, no oirá las palabras de su presidente/líder en el televisor, sino que se colocará la máscara de V, y las calles se llenarán de personas convertidas en él durante esa noche, frente al estado policial que los apuntará con un arma.

En definitiva, todos serán V, todos somos V, quizás una monstruosidad pensarán algunos verdaderos monstruos, pero V no es más que la expresión de lo que un estado manipulador, represor, opresor, hace florecer en su gente, pero reiteramos que la violencia no es más que la expresión del miedo. Así pues, es este estado represor el que tiene miedo, miedo a lo que denominan “radicalismos o extremismos”, pero realmente es a que la gente despierte y se levante del televisor, miedo a que se descubran tantas verdades perversas que esconden bajo sus alfombras rojas. Rojas, como símbolo de tanta sangre derramada por tantas víctimas en diferentes circunstancias, de tantas armas vendidas por el afán del dinero, por la hipocresía. De tantas caras rojas que no pueden ni darlas ante la gente, ni mirarnos a los ojos, por tanta protección que llevan cada vez que caminan por la calle, sino que precisan una pantalla de plasma y un papel bien escrito. Porque bien cierta es una frase de esta película: los artistas mienten para que se sepa la verdad, pero los políticos mienten para ocultar verdades a la sociedad.

Cuestiones sobre el miedo para reflexionar:

-El miedo es inherente al ser humano, nace del instinto y se va desarrollando con el conocimiento de nuestro entorno.

-Superar el miedo empieza por identificarlo para luego intentar derrotarlo.

-El miedo negativo provoca parálisis.

-No hacer nada por derrotar los miedos es caer en la cobardía.

-El que nunca tiene miedo ni piensa en ello es un ignorante e irresponsable.

Pero, socialmente, ¿A qué o a quién tenemos miedo? ¿Por qué tenemos miedo? ¿A la violencia, a la represión, a la manipulación de nuestras mentes, al futuro, al trabajo, a la vida, al terrorismo? ¿Miedo a los muertos, a los vivos? Si el miedo es peligroso, si se convierte en un medio de control social, ¿por qué los gobiernos no llevan a cabo políticas para intentar derrocarlo, sino para beneficiarse de ello?

He aquí una reflexión de José Luís Sampedro: “Gobernar a base de miedo es muy eficaz. Si usted amenaza a la gente diciéndoles que les va a degollar, y luego no les degüella, entonces les puedes azotar y explotar. Y la gente dice “bueno, no es tan grave”. El miedo hace que no se reaccione. El miedo hace que no se siga adelante. El miedo es, desgraciadamente, más fuerte que el altruismo, que la verdad, más fuerte que el amor. Y el miedo nos lo están dando todos los días en los periódicos y en la televisión”.

Finalmente, nuevamente repito: la violencia no tiene justificación. Sin embargo, los poderosos hacen uso de ella lejos de nuestra vista, sin que seamos testigos de ella, pero luego recurren al miedo para apoderarse de nuestras mentes, y que lo sintamos ante cualquier acto vandálico o terrorista. Cuando es la violencia, la que florece y resurge tras haber padecido algún otro tipo de violencia.

¿Quién tiene la culpa? Como bien afirma V: mirémonos todos al espejo.

Justicia, igualdad y libertad, son algo más que palabras, son metas alcanzables si abrimos los ojos.

Os adjuto algunas escenas de la película, no intento defender ni justificar su violencia en ningún momento, sino reflexionar sobre ella:

 

 

 

Referencias consultadas:

Mente filosófica: http://www.mentefilosofica.com/2010/04/reflexiones-acerca-del-miedo.html#warpZR07KdqghzWe.99

Canal de Historia. http://mx.formula-history.tuhistory.com/hoy-en-la-historia/se-planeo-conspiracion-de-la-polvora

Historia General. http://historiageneral.com/2009/05/14/la-conspiracion-de-la-polvora-y-guy-fawkes/

 

 

 

Libertad de expresión o protección de la infancia (Una película serbia, Srdjan Spasojevic, 2010)

Para esta entrada, voy a comentar a grandes rasgos un aspecto que trato con mayor profundidad en mi tesis doctoral, como es la integración de niños en contextos de agresividad extrema y a propósito de este tema creo que merece mucha atención el caso de A Serbian Film (Srdjan Spasojevic, 2010), que recibió varios premios a nivel internacional, pero en España fue denunciada ante la Fiscalía General del Estado, durante el Festival de Cine de Sitges. El director del Festival, Ángel Silva, fue acusado de un delito de exhibición de pornografía infantil, al permitir la aparición de menores en situación agresiva que, a su juicio, traspasan la legalidad, y en los que se puede ver la violación de un bebé y un niño de cinco años por parte de su padre, que se encuentra drogado por otros para rodar una película pornográfica por motivos económicos[1]. El fiscal se ampara en el artículo 189.7 del Código Penal, que expresa que será penado con prisión desde tres meses a 1 año, o bien con multa, quien distribuya, exhiba o facilite material pornográfico, aunque no habiendo empleado a menores, se utilice su voz o imagen modificada[2]. Además de esta diligencia, la Fiscalía pensó en requerir al director de la película para tomarle declaración y denunciarle, pero la demanda no prosperó por la dificultad de imputarle el delito y proceder a su localización, porque, no olvidemos que, la legislación en este tema es muy distinta en cada Estado, y se hubiese provocado un debate legal confuso, ante la nacionalidad serbia del director[3].

Ante esta situación legal, podríamos reflexionar y colocar en un peso la importancia de la protección de los niños frente a la libertad de expresión. Introducción en estos escenarios, quizás, con el objetivo de ofrecer una perspectiva metafórica ante ciertas cuestiones sociales y de peligro en el que se encuentran sometidos en muchas ocasiones por legislaciones deleznables que aún siguen vigentes en muchos países subdesarrollados. No obstante, este objetivo simbólico puede, y como ha hecho ya en algunas ocasiones, derivar a una serie de conflictos legales tanto del director de la película como de los directores de los festivales de cine en que es proyectada, ante la severidad y extremo de las precauciones de algunos países en cuanto a la protección de los menores, en donde primaría sus derechos, ante cualquier forma de simbolismo, representación, exhibición…en situaciones violentas, agresivas, dolorosas para los espectadores, ante su incapacidad y frustración de no poder introducirse, como es obvio, en ese escenario para hacer nada y salvar a ese niño de esa situación.

Bien es cierto que en estos casos se utilizan una serie de muñecos, efectos especiales, se sabe que el cine es mentira, es magia, caracterización, es ilusión e imagen en movimiento, es unión de elementos visuales y sonoros para conformar un discurso, una narración, una historia. Sin embargo, en este caso, la intención está en manifestar ese simbolismo, reflejar esa peligrosidad, violencia, agresión… en contextos sociales en los que no se consideran importantes, se usan como objetos, monedas de cambio, de economías y tratos familiares…

Simbolismo que tendría su sentido, en cierta manera, pero en este caso provoca malestar en el espectador, dificultaría el visionado por parte del público, ya que no sería una película agradable a la vista, ni proyectada en un cine, por los delitos legales que conlleva, estas escenas provocarían rechazo visual, inconscientemente el espectador no podría mirar a los ojos a ese niño, se pone en ese papel y no se imagina qué hacer para protegerse, salvaguardar su integridad física y psicológica, es un inocente, un niño que desconoce como actuar, cómo pensar, se fía de lo que le dicen, le hacen, le transforman, le moldean, a voluntad de los adultos, movidos por preocupaciones, sensaciones, intereses personales muy lejanas a los de un inocente.  Más allá del mérito en cuanto a diálogos, guión, elementos visuales, sonoros, narrativos, montaje, movimientos de cámara, vestuario, atrezzo, decorados…, todo muy trabajado, posiblemente, pero  nada más que con leer el argumento, comentarios de algunos blogs y conocer que en esta historia se introduce una criatura de pocos meses y un niño de 5 años en un escenario tan deplorable y humillante para el ser humano, produce dolor, pena, vergüenza, miedo, pudor, compasión… y todo un cúmulo de sentimientos que se hacen manifiestos con lagrimones cayendo por los ojos.

Comprendo que, como analista, debo visualizar una película antes de comentarla, pero personalmente no tengo estómago para ser partícipe de estas imágenes, porque no voy a valorar ni examinar el contenido narrativo, técnico, sino que, teniendo esa información a priori acerca de esas situaciones de los niños, me voy a dejar llevar por los sentimientos y no voy a tener un rato agradable y la sensiblidad me va a aflorar rápidamente. Cosa diferente sería que el niño tuviese mayor edad, aunque tampoco le encontraría justificación, pero al menos una criatura que puede actuar e intentar defenderse de alguna manera, aunque le resultase imposible física o psicológicamente, pero a tan corta edad, me superaría emocionalmente la sensación de aberración humana de incesto que nos transmite esta historia.

 

[1] Agencia de noticias Europa Press. (06/11/2010). La película ‘A serbian film’, prohibida por un Juzgado, recibe el premio del público. Enlace disponible: http://www.elmundo.es/elmundo/2010/11/05/paisvasco/1288966768.html

[2] Savall, C., y Albalat, J. G. (11/11/2010) Un fiscal estudia si hubo delito por proyectar ‘A serbian film’ en Sitges. Enlace disponible: http://www.elperiodico.com/es/noticias/cultura-y-espectaculos/20101111/fiscal-estudia-hubo-delito-por-proyectar-serbian-film-sitges/586757.shtml

[3] Ríos, Pere. (01/03/2011). El fiscal denuncia al director del Festival de Sitges. Enlace disponible: http://elpais.com/diario/2011/03/05/cultura/1299279606_850215.html

La dignidad humana en los fascismos

El concepto de dignidad humana se origina de la antigüedad griega, enriqueciendo su significado y alcance a lo largo de la historia, pasando de un concepto vinculado a la posición social, a expresar la capacidad moral de las personas, constituyéndose en un fundamento de los derechos humanos [1]. Durante la etapa clásica no se reconocía el mismo valor jurídico a todos los seres humanos, ni todos los ciudadanos poseían los mismos derechos. Los amos gobernaban a los seres más desvalidos, como es el caso de las mujeres, los niños y los esclavos, quienes se veían sometidos a la voluntad de sus dueños o señores, los únicos que podía disfrutar de derechos civiles y grados de dignidad [2].

La dignidad humana conlleva una obligación de respeto que descarta el tratar a los demás como objetos, además de las relaciones de dominación [3]. Es este respeto hacia el ser humano, el que no apreciamos en algunas producciones basadas en las etapas de auge de la dictadura franquista en España y el nazismo en Alemania. Caracterizadas, sobre todo, por el uso de la violencia.

Un informe de la OMS titulado World Report on Violence and Health [4], expresa que la violencia es el uso de la fuerza, el poder, contra sí mismo, otra persona o comunidad, que produzca lesiones, muerte, daños, privaciones o trastornos de algún tipo. En este sentido, nos encontraríamos con odios prototípicos [5], que vienen a ser odios públicos o políticos y se parecen a los odios indeterminados, ya que conducen al rechazo hacia tipos de personas.

El caso de los fascismos español y alemán era caracterizado por el rechazo a los considerados “inútiles” para el sistema, entre los que se incluirían los republicanos, y éstos a su vez rechazaban a los fascistas; a las personas de otras razas que no fueran la blanca; los pertenecientes a otras religiones, como los judíos, musulmanes; los enfermos; los homosexuales. Además de, no el odio específicamente, pero la consideración de inferioridad de las mujeres, a quienes encomendaban la labor de casarse y ser sumisa al sexo masculino. Y, en general, aquellos ciudadanos que no defendiesen la ideología con la que pretendían adoctrinar a la sociedad, ya que eran designados “traidores de la patria”, un delito tipificado con penas de prisión o de muerte.

Entre los medios a través de los cuales los “inútiles” o “traidores de la patria” intentaban sobrevivir tenemos: el estraperlo, la prostitución, el sometimiento a formar parte de la doctrina nacional católica a pesar de estar en contra, ofrecimiento para trabajar para las grandes fortunas y así garantizarse un sustento, obedecer órdenes de las autoridades políticas y civiles. Además de una práctica para favorecer a estas grandes familias que no tenían posibilidades de garantizar descendencia: la compra de bebés, arrebatados a sus madres apenas llegaban al mundo. Ignorando la dignidad de esas madres y las de los niños, que crecerían entre mentiras. Creyéndose, unas hermanas de la caridad, con derecho a vender un niño sano y creer el hecho de estar haciendo “una buena obra”.

El estraperlo formaba parte de estos períodos críticos de fascismos. En paralelo a los precios oficiales, se generó un mercado al margen de estos, lo que daría lugar a unos entornos de desorden, ilegalidad, miseria, al mismo tiempo que la resistencia y represión. Algunos hicieron de este fenómeno un medio para enriquecerse, mientras que la mayoría recurrió a él para garantizarse un sustento [6], debiendo abandonar su honor, su “dignidad”, para satisfacer las necesidades más básicas, llevando a cabo actividades de todo tipo, ya fuere este estraperlo, como la prostitución. Sin embargo, el poder toleraba cuando este mercado era desarrollado por sus adeptos, mientras que reprimía si era practicado por los grupos más humildes, esas  clases sociales a las que no prestaba interés para construir su proyecto político. Este mercado negro constituyó un instrumento para garantizar la continuidad del régimen: por un lado, complacía a sus apoyos sociales que les prestarían su apoyo, y por otro, quebrantaba a las clases sociales más humildes, identificadas con un pasado comunista [7].

Comenta Kant [8], en su Metafísica de las costumbres, que la dignidad es un derecho y un deber de todo individuo, como miembro de la humanidad. Un valor intrínseco del ser humano, que le otorga derecho a no ser instrumentalizado ni despreciado. El desprecio consiste en atribuir a algo carencia de valor y es este ultraje y humillación el que padecían los considerados inferiores, por no defender unos ideales afines. Sin embargo, puede considerarse desprecio o bien, amor a la vida humana, la compra de bebés en ambos puntos geográficos dictatoriales. Compra y venta, tras las que hemos descubierto que existió todo un entramado de personas que prestaban su conformidad con la venta de la vida humana, como si de un producto de consumo se tratase. Sin embargo, consista en un acto de amor o de desprecio, en Alemania irrumpen voces sobre el caso de los niños fecundados o apropiados por la institución Lebensborn, creada por Himmler durante el Tercer Reich, con el objetivo de facilitar y controlar el nacimiento y la posterior educación de niños arios, engendrados por mujeres seleccionadas para este fin y oficiales de la SS. Para este propósito, se crearon una serie de granjas, en países ocupados, como Noruega, donde nació la escritora Gisela Heidenreich, quien desde 2002 hasta 2011 ha presentado varias novelas en las que relata su traumático pasado y donde encontramos también sus investigaciones sobre los silencios de su familia acerca de su origen y las mentiras con las que creció. Estos niños eran adjudicados a familias, con certificados falsos. Los niños descartados eran enviados a campos de concentración infantiles (Kalish, Dzierzazna y Litzmannstadi) o bien a campos de exterminio. Hace unos años, sale a la luz un trabajo publicado en 2012, titulado Niños robados y adopciones forzadas, su presencia en la memoria colectiva en España y Alemania (Arno Gimber y José Manuel Rodriguez), en el cual los autores comparan las acciones del franquismo con las llevadas a cabo por la República Democrática Alemana para castigar a ciudadanos disidentes [9].

Del mismo modo que la condena de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa a España, en marzo de 2006, a causa de la dictadura fascista. Condena que, supuso un reconocimiento internacional al caso de los niños desaparecidos del franquismo. Retenidos a madres republicanas o solteras, para entregárselos en adopción a familias defensoras del régimen a cambio de una retribución monetaria. Menores, que, en la actualidad ya son adultos, que desconocen su verdadera identidad, y están siendo buscados por familiares, a través de asociaciones y plataformas de colaboración, ya que resulta patente el olvido por parte de las Administraciones del Estado, para cumplir la obligación de reparación e indemnización por los daños ocasionados. A diferencia de Alemania, que ha llevado a los tribunales a los últimos desertores nazis hasta hace pocos años [10].

En principio podríamos comentar la serie Sin identidad, en la que una chica de 27 años tiene conocimiento que es adoptada en una visita rutinaria a la ginecóloga y ésta le comenta los problemas de su madre, que tuvieron que operarla dos años antes de su nacimiento, tras lo que no podía quedar embarazada. Hecho que no le cuadra y llega a la conclusión que fue adoptada. Acude a su padre a pedir explicaciones y le pregunta por qué no se lo dijeron, a lo que él responde: “Y, eso, ¿qué importancia tiene?”. A lo que la chica vuelve a preguntar: “¿Tan denigrante fue mi nacimiento como para tener que ocultármelo toda la vida?”.  Creyéndose con autoridad para no proporcionarle la información de sus padres biológicos.

Entre las producciones que vamos a pasar a comentar, se encuentran, en principio, La voz dormida (Benito Zambrano, 2011), donde apreciamos que las hermanas que bautizan a los niños nacidos en el pabellón de madres, son las encargadas de controlar que las prisioneras obedezcan la palabra del señor y quien no siga ese camino, será agredida, vejada e insultada. Como a una mujer, a quien una de las monjas grita “roja sacrílega, que no te mereces ni el aire que respiras”, obligándola a besar una figura de Dios en la que no cree. Más que prestarles un servicio, observamos un adoctrinamiento forzado. Escena que terminará con la figura en el suelo, rota, y varias monjas y encargadas agreden a esta mujer con una porra, mientras le expresa “puta, vas a arder en el infierno eternamente, con todos los de tu calaña”. Sacan a la mujer del salón y dirigiéndose a todas las demás, la monja les expresa “en este país no habrá paz hasta que todos los rojos estén en la cárcel o muertos”. Finalmente, una de las encargadas que agredió a esta mujer, le entrega a Pepita el certificado de bautismo de su sobrina. Somos testigos de las humillaciones a la vida humana, pero tras el nacimiento se procede al bautismo del bebé, para que comiencen una formación como “buen cristiano”. Ignorando si los familiares tienen esa creencia o si desean iniciar a un bebé en la religión católica. Mientras que se cumple el mandamiento “Amarás a Dios sobre todas las cosas”, se incumple el relativo a “No matarás”, ya que todas las encerradas terminarán asesinadas a manos de los oficiales. No obstante, una de las encargadas, con algo de humanidad, deja que Hortensia abrace a su bebé hasta el momento de su fusilamiento.

Por estas y otras actuaciones, comprobamos que el amor a Dios es superior al de la vida humana, la cual no tiene precio si no profesan la creencia que imponen, por lo que su dignidad e integridad física parece importarles muy poco. Por tanto, consideraban necesario ultrajar a las prisioneras, forzándolas a realizar actos que no deseaban, porque, lo importante para ellas no era la voluntad o el deseo de los seres humanos, sino imponer la doctrina nacional católica, ya que, a su vez, era impuesto por su superior.

También, podemos hablar de Silencio roto (Montxo Armendáriz, 2004), en la que el teniente de la Guardia Civil obliga a un niño, Juan, a cavar una fosa, con una azada, en la que piensan enterrar a su padre. Expresándole que lo deberá hacer cada día, al salir del colegio, hasta que encuentren a su padre, que no va a tardar en caer. Momento que apreciamos varias veces durante la historia y que al final servirá para enterrar a algunos miembros de la familia, pero no a su padre, que permanecerá con su lucha en el monte. De la misma forma que se desprecia la vida de estas personas, se desprecia su muerte, ya que cualquier lugar les parece normal colocar o introducir los cuerpos de quienes no consideran de interés para la sociedad, como vemos también cuando alguien yace muerto bajo una manta, en un lugar cercano a las dependencias de la Guardia Civil. No conocemos quién es, pero a nadie le importa tampoco, los rostros, los nombres y apellidos, nada que esté relacionado con los antifascistas parece tener valor para los defensores de la dictadura franquista. Son sus objetos, a través de los cuales conseguir su objetivo: imponer la voluntad del dictador, para así terminar con cualquiera que no obedeciese el orden nacional católico.

Como observamos igualmente en El laberinto del Fauno (Guillermo del Toro, 2006), que se repudia a las víctimas del franquismo, por motivos de religión e ideologías, que alejan a las personas. Al comienzo de esta historia, una voz nos relata la huida de una princesa de un mundo subterráneo y por un momento apreciamos unas imágenes de unas vértebras abandonadas, ubicadas en las ruinas de Belchite [11], de forma cruel e inhumana. De la misma manera en que fueron enterrados los cuerpos de las víctimas de la Guerra Civil y posterior dictadura, en fosas comunes, sin merecimiento, por parte de las autoridades, de una dignidad o respeto, porque según su opinión, ese mérito solo lo podía disfrutar los vencedores. Hacia el final de la historia, el oficial del ejército franquista, el marido de Carmen, le expresa al médico que si tiene que escoger, salve al bebé. Ha cuidado a mujer durante su embarazo, forzándola a moverse en silla de ruedas, solo para proteger al niño que llevaba en su interior. Sintiéndose con autoridad para proponer, más adelante, la muerte de uno u otro. Aunque, al descubrir las acciones del doctor, que ha estado ayudando a los republicanos en el monte, procede a quitarle la vida, antes del alumbramiento. De igual forma que, con un tiro, termina con la existencia de Ofelia. Una criatura que no ha tenido culpa de ningún hecho en esa España de dolor y sufrimiento. Ha vivido alejada de odios, rencores o conocimiento de vencedores y vencidos. Simplemente se dejó llevar por su imaginación infantil, como forma de escape de ese mundo de  resentimiento y enemistad causados por las ideologías o repulsiones a determinados colectivos sociales. De la misma manera que podemos apreciar en La lista de Schindler (Steven Spielberg, 1993) cuando el cuerpo de una niña con chaqueta roja es trasladado en una carreta, entre escombros, por prisioneros de los campos, obviando que se trata de una niña de corta edad, ajena a las ideologías extremistas, cuyo único objetivo es protegerse de la contienda.

Extremismos como el de el maestro Enning, en la película Alemania, año cero (Roberto Rossellini, 1948), cuando, tras la Guerra, influye a Edmund, expresándole que los inútiles y enfermos son una carga para el sistema, ya que solo los fuertes vencerán. Siguiendo esta idea, el niño envenena a su padre, y mientras se produce la agonía, no puede mirarlo a los ojos, baja su mirada, ya que no encuentra la valentía para hacerlo. Tras el fallecimiento, los residentes del condominio se plantean qué hacer con el cadáver, si quitarle la ropa o introducirlo en un saco, para sacarlo del lugar. Tras la destrucción de las infraestructuras urbanas durante la II Guerra Mundial, se ha provocado también la pérdida de humanidad y respeto al cuerpo recién fallecido de una persona, que pretenden introducirla en un saco, como si de un objeto se tratase. O quitarle la ropa, para quedársela entre todos, ante la ausencia de recursos para sobrevivir, y con la que podrían obtener algo de dinero para comprar en el mercado negro. Finalmente, el niño se dejará caer por unas ruinas, bajo las que yacerá sin su familia, que no estuvo ahí para educarle en valores de tolerancia y respeto. No les proporcionaron esa confianza, para poder revelarles las ideas que el maestro le estaba enseñando y poder corregirlas. Lo vivió en silencio, hasta que no pudo con esa carga sobre su conciencia y decidió salir de ese mundo de la caridad, la ignominia y degradación humana. Sin embargo, a diferencia de los casos anteriores, a Edmund no le quitaron la vida por odios e ideologías, sino que prefirió desaparecer por voluntad propia, por negarse a pertenecer a ese mundo. Decisión, tal vez, influida por las acciones recomendadas por otros, pero con la que reflexionó sobre cómo reparar un daño atroz. Quizás, después de asesinar a su propio padre, algo surgió en su interior, para descubrir que no podía vivir con dignidad con ese acto en su conciencia. A su corta edad, asumió su culpa, a diferencia de aquellos adultos, que asesinaron a cientos de personas, por adorar a una persona que les imponía una doctrina, como tenemos en El niño con el pijama de rayas (Mark Herman, 2008), en la que alguien con la cara cubierta les lanza los polvos con los que van a ser exterminados. Varios planos consecutivos recogen esa frialdad con la que el oficial terminará con sus vidas y los ojos de sorpresa de Bruno durante ese instante. O Amén (Constantin Costa-Gavras, 2002 ),  donde se planeaba el asesinato de miles de personas, gaseados en las cámaras de gas de los campos, donde llegaban en trenes, a ser explotados a trabajar o a morir directamente. Fueran niños, mujeres, enfermos…, con médicos, que experimentaban con ellos, o monjas que eran testigos de todo por estar de acuerdo con el sistema o, quizás, forzadas a ello. A pesar de que religiosos llegaban al Vaticano a informar de lo que sus ojos habían visto y eran ignorados.

Hasta aquí, espero haber movido un poco la reflexión acerca del concepto de dignidad humana y el uso que se le hace al mismo por parte de los diferentes sectores de la sociedad en las películas mencionadas, basadas en la etapa histórica de su apogeo. Algunas de las producciones mencionadas son basadas en aquellos contextos, realizadas años después, aunque Alemania, año cero (Roberto Rossellini), 1948 se rodó en los escenarios originales, de Alemania, destruidos por la II Guerra Mundial. Conflicto, que provocó esta destrucción tanto a nivel de infraestructuras materiales de un país, como a nivel de la moralidad y dignidad humanas.

Referencias:

1. Martínez Bullé-Goyri, Victor M. Reflexiones sobre la dignidad humana en la actualidad. Biblioteca jurídica  virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM,  nº 136, 2013, p. 39.

2. Boladeras, Margarita. Vida, vida humana, vida digna. LOGOS. Anales del Seminario de Metafísica. Vol. 40 (2007), p. 105.

3. Pereira-Menaut, Antonio-Carlos y Pereira Sáez, Carolina.  De nuevo sobre la dignidad humana. Cuadernos de Bioética XXV 2014, 2ª, p.   p. 241.

4. Colina, Carlos. Las paradojas del odio. Razón y palabra, nº 71. (2010).

5. Op. cit. Colina, Carlos.

6. GÓMEZ OLIVER, Miguel., y DEL ARCO BLANCO, Miguel Ángel. El estraperlo: forma de resistencia y arma de represión en el primer franquismo.  Ediciones Universidad de Salamanca, nº 23, 2005, p. 181.

7. Op. cit., GÓMEZ OLIVER, Miguel., y DEL ARCO BLANCO, Miguel Ángel, p.199.

8. Op. cit., Boladeras, Margarita, pp. 106-107.

9. Wamba Gaviña, Graciela. Discursos de la memoria, holocausto y apropiación de hijos, nazismo y dictadura en Argentina. Puertas Abiertas (7). 2011, En Memoria Académica. En Memoria Académica. Disponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.5732/pr.5732.pdf

10. Rodríguez Arias, Miguel Ángel. 2008, El Caso de los Niños Perdidos del Franquismo. Crimen Contra la Humanidad, Tirant lo Blanch, España. En: http://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=336874

11. Nicolás Messeguer, Manuel. Criaturas de la guerra. Memorias traumáticas de la Guerra Civil en el cine español contemporáneo. Aletria, nº 2,  v. 23, 2013, p. 53. Según indica este autor en la publicación.

Balada triste de trompeta: una infancia perdida

Balada triste de trompeta es una película escrita y dirigida por Álex de la Iglesia en el año 2010. Obtuvo el León de Plata por la mejor dirección y el premio al mejor guión en la Mostra de Venecia del mismo año.  Ganó en la categoría de Mejor maquillaje y peluquería, así como Mejores efectos especiales en los Premios Goya.

Se trata de una película difícilmente clasificable en un género concreto, puesto que está compuesta por muchos matices. Tiene momentos de risa, drama, violencia, montaje agresivo… Aunque bien podríamos decir que, a simple vista,  estos peculiares rasgos y características fundamentan el estilo de su director, clasificable en el estilo de la postmodernidad.  Resulta indescriptible lo que supone ver una de sus películas,  porque muchos de sus momentos apelan a nuestra mente, nuestra infancia, nuestra vida, nuestra historia… Además, se tiende a reflexionar cómo actúan sus personajes y cómo podría actuar una persona en esas circunstancias. La grandeza de sus personajes radica en su psicología.  No son personajes planos, como en la mayor parte del cine comercial americano, sino que, sus personalidades evolucionan en la ficción, como los seres humanos lo hacen en la propia vida real.

Pasaremos a analizar algunos detalles importantes de esta producción, pero en líneas generales, la película trata de unos payasos que son secuestrados por el bando republicano durante la guerra civil en el año 1937. El hijo de uno de ellos crecerá con la idea de ser payaso triste como su padre.  Javier, al hacerse mayor, tras ser contratado en un circo, se enamora de una de las chicas, cuyo novio la maltrata.  Ambos payasos lucharán por el amor de la trapecista.

En principio, el bando republicano entra en el circo a imponer el miedo. Tras unas palabras de los payasos con ellos, los rostros de los niños asustados, todos salen con el bando, y el hijo del payaso se queda solo.  A continuación, un león, que vemos está totalmente domesticado, se le acerca por detrás y se sienta.  Se puede interpretar como una muestra de que la guerra hizo daño a todo el país, independientemente del bando al que perteneciera. Los que padecerían este daño serían los niños.

Cada bando actuaba conforme a sus intereses, ignorando a quienes se llevaran por delante. En el caso de nuestro objeto de estudio: los niños. Menores que no tenían culpa de nada y con estas actuaciones eran traumatizados al tener que ver personas fallecidas por cualquier rincón por donde pasaban. Debían crecer en solitario o con solo un progenitor. Pero, años después irían reproduciendo lo que aprendieron en estos años de guerra y la posterior dictadura en nuestro país.

Los créditos del principio salen en pantalla tras el momento en que el niño se queda solo en el circo. La banda sonora que aquí oímos, mientras leemos los créditos, remite  a la Semana Santa, la Iglesia católica, aunque observamos otras figuras como payasos, dioses, republicanos secuestrados por el bando franquista, personajes con el rostro desfigurado… Lo importante aquí es que esta misma banda sonora la oímos hacia la segunda parte, cuando se vuele a apelar a la Iglesia católica y que comentaremos más adelante.

Cuando el chico es adolescente y visita a su padre en la cárcel, éste lo anima a ser payaso cuando sea mayor. Pero mejor payaso triste, porque le expresa con estas palabras: “nunca vas a tener gracia. Nunca has sido un niño, desde muy pequeño te has enfrentado con la muerte”. Es en este momento, donde nos podemos dar cuenta que ha perdido su infancia, con lo que conlleva: juegos, amigos, alegría, ilusiones… La enseñanza de su padre se centra en que debe vengarse, por lo que el niño lo asume y procederá a ello en varios momentos de su vida. Comenzando por atentar en el Valle de los caídos, cuando su padre y otros compañeros lo están construyendo. Todos se asustan y el coronel se pondrá encima de su padre con el caballo, para así matarlo.

Años más tarde, acudirá a un circo a buscar trabajo y mantiene la primera conversación con el jefe del circo, también payaso. Le explica que  a los niños hay que entenderlos, ser uno de ellos, tenerles paciencia. Con estas palabras, podemos intuir que también podría haber perdido su infancia. Le pregunta por qué quiere ser payaso. Javier le contesta con la misma pregunta, y el otro responde que de no haber sido payaso habría sido asesino, respondiendo Javier lo mismo.

Sergio, es un personaje con una doble actitud, porque por un lado proclama ser sensible con los niños. Pero, por otro lado, maltrata a su novia, impone la violencia, todos los compañeros del circo le ríen las gracias y los chistes. Nadie le para los pies para que no siga violentando más a su novia.

En la primera cena de todos los compañeros, Sergio cuenta un chiste de niños muertos, pero Javier no lo entiende y pregunta dónde estaba la madre, por lo que el otro se cabrea y da una paliza a Natalia, que solo intenta calmar sus nervios.  Se queda tirada y sola en el bar y Javier acude por ella, pero por un momento podemos observar que Natalia pasa su lengua por los labios, llenos de sangre. Momento que podemos interpretar como que le gusta que le pegue, no es consciente del daño y le gusta vivir entre golpes y sangre.  Sergio vuelve por ella y allí mismo mantienen relaciones, sobre una pared tras la cual permanece Javier escondido.

Javier y Natalia se hacen amigos y van a un parque de atracciones. Ésta intenta acercársele  en la cama del terror,  pero el joven la rechaza. En una de sus fugaces citas, Sergio los encuentra y le pega una paliza a Javier con un martillo de una de las atracciones. Debiendo ingresar éste en el hospital con varias costillas rotas. Una de las noches mientras está ingresado,  tiene una pesadilla, sale por un escondite del hospital y llega al circo. Encuentra a Natalia con su novio, manteniendo relaciones, mientras la violenta tirándole fuertemente del pelo, y Javier le desfigura el rostro con una trompeta. Huye y llegan las fuerzas de seguridad. Todos van fuera del circo y acuden a un señor para que intente salvar la vida a Sergio, que desfigurado, abre los ojos. Natalia se asusta y sale.

Javier, durante su huida, llega a una cueva, en la que sobrevive un tiempo comiendo los animales que caen por la trampa. Sin embargo, en una ocasión, cae un jabalí y Javier corre. Huye, pero lo encuentra un señor, que está cazando perdices. Salcedo, el mismo que mató a su padre con el caballo. Lo utilizan, junto a los perros, para coger las perdices con la boca y traérselas. Una de las veces, Salcedo va a cazar perdices con Franco, quien le dice a Javier, tocándole la cara: “No permitas esto, hijo mío. No debieras someterte a esta humillación”,  pero Javier la muerde la mano.  Lo encierran en una especie de capilla, mientras planean deshacerse de él.  Un asombro que, este ser, le diga al protagonista que no se someta a esa humillación, cuando durante la guerra y en la dictadura española fue el mismo que hizo torturar, humillar y matar a miles de personas que solo luchaban por sus derechos y por la libertad, que llegó tras su muerte, cuando se instauró la democracia.

En esta capilla, se pone de rodillas delante de una figura de la virgen, figura que se transforma, tal vez en su imaginación, en Natalia, y le expresa estas palabras:   “El día de la ida ha llegado, tú serás mi ángel de la muerte. Sálvame del mal y cumple tu destino amado mío”.  Se desmaya y al levantarse, procede a vestirse con una serie de objetos que encuentra en una caja, untándose en su rostro una mezcla compuesta por sosa caustica. Se disfrazará en una especie de sacerdote-payaso. La banda sonora anterior suena en esta secuencia. Banda sonora, que podría funcionar como leit-motiv, ya que aparece en estos dos momentos en los que se remite a la Iglesia.

Adjunto un montaje para ejemplificar ambos momentos.

Disfrazado de sacerdote-payaso, con ametralladoras mata a quienes lo encerraron. Llega a un bar, donde suena una canción triste: “Balada triste de trompeta, por un pasado que murió”. Dispara a todos, pero un pequeño que fue al baño y sale, se pone frente a él, y el payaso le dice: “No te tengo miedo”. Puede que se lo esté diciendo a sí mismo, como niño, al haber perdido su infancia, y sentir que ahora con violencia no tiene miedo a nadie.

Encuentra a Natalia, a quien le pregunta si quiere irse con él o con Sergio. Natalia se posiciona junto a Sergio. En esta secuencia, podemos ver que es una mujer maltratada por su pareja, pero aun así prefiere estar con quien la agrede. Tal vez por miedo o porque piensa que su novio no le hace ningún daño, quizás porque le pega “ya que se lo merece”, como piensan muchas mujeres maltratadas.  Sin embargo, Javier va imponiendo el miedo, ha evolucionado a la violencia, como su novio. Por tanto, no entenderíamos por qué decide quedarse con quien la maltrata.

Triste porque Natalia lo ha rechazado, va por la calle y se encuentra a un niño junto a su madre, y le grita al pequeño: “vosotros tenéis la culpa”. Como anteriormente, intenta culpar a otros de su desgracia. Aunque en realidad, fueron otros, como las circunstancias y las personas del momento quienes le ocasionaron el trauma.

Natalia se une con Sergio para distraer a niños en sus fiestas de cumpleaños. Pero, a Sergio le descubren el rostro desfigurado, dándose cuenta que ya no sirve como payaso, pero no sabe hacer nada más. Llorando, podemos intuir que su objetivo sería hacer reír a los niños para evitarles un trauma como el que posiblemente haya padecido él durante su infancia.

El payaso triste llega a un cine. La canción que canta el protagonista de la pantalla es la misma que oímos en otras ocasiones. Canción del año 1960 del cantante Raphael:

Balada triste de trompeta

Por un pasado que murió

Y qué llora,

Y qué gime,

Como yo…

El protagonista de esta película se dirige a Javier, expresándole que se entregue a la policía, que es buena persona y esa chica no le conviene. Sin embargo, se superpone el rostro de su padre, expresándole “el humor es para los débiles. Si no se ríen, acojónalos, ya verás cómo funciona. Recuerda a tu padre, recuerda a tu destino. Solo hay una manera de ser feliz”. Sin embargo, el protagonista de la película le reprocha al padre cómo puede hablar así a su hijo. Un chico de la sala no puede ver la película y se dirige a  Javier, quien le agrede y sale del lugar imponiendo el miedo.
Adjunto un montaje de esta escena,

En esta secuencia observamos una técnica interesante: el cine dentro del cine. Recurso explicado por el teórico Gérard Genette como transtextualidad, definido como: “todo lo que pone al texto en relación, manifiesta o secreta, con otros textos”[1].  Distinguiendo en su estudio cinco categorías de relaciones transtextuales, como son: intertextualidad, metatextualidad, hipertextualidad, arquitextualidad y paratextualidad. En concreto, en este caso, podríamos decir que tenemos metatextualidad: relación crítica de un texto con otro que habla de él, sin citarlo e incluso sin tener que nombrarlo.

Este recurso es empleado en otras películas, a veces apareciendo fugazmente como en este caso, y otras veces pudiendo aparecer en el argumento de toda una película, como el caso de La noche americana  (François Truffaut, 1973) o Un final made in Hollywood (Woody Allen, 2002). En el caso del cine español, observamos este recurso en producciones como Todo sobre mi madre (Pedro Almodóvar, 1999) y Mujeres al borde de un ataque de nervios (Pedro Almodóvar, 1988).

Podemos diferenciar diferentes taxonomías de la categoría metatextualidad. Basándonos en el profesor Luis Navarrete (Universidad de Sevilla), tenemos las siguientes:

-Mostración: el cine como muestra de construcción espectacular y artificiosa.

-Citación: cine como relación intertextual de unos discursos con otros.

-Reflexivo: El cine como discurso reflexivo sobre su propia construcción.

-Atrezzo: mostrándose el cine como un simple decorado o trasfondo argumental.

Específicamente, podemos introducir esta película en el último, ya que podemos contemplar el cine como trasfondo argumental de la historia del protagonista. Que aprende tras la pantalla que la felicidad viene dada por la venganza.

En varias ocasiones, también podemos observar este recurso, pero con la televisión dentro del cine.

Además, el nombre del local en el que trabajan los compañeros después de cerrar el circo se llama Kojak. Nombre que proviene de una serie de televisión de Estados Unidos, del año 1973. Serie protagonizada por Telly Savalas, como el Teniente Teo Kojak de la Policía de la Ciudad de Nueva York. Serie creada por Abby Mann, escritor de guiones cinematográficos ganador del Óscar,  por su trabajo en antologías de drama como Robert Montgomery. La segunda versión de esta serie se estrenó en USA Network y en ITV4 en Inglaterra. En esta versión, es Ving Rhames, un actor afroamericano quien interpreta al teniente Kojak.

Va en busca de Natalia en un camión de helados, cuando la ve en una calle y se baja, coincidiendo este momento con el accidente de Carrero Blanco.

Ambos llegan al Valle de los Caídos, donde están escondidos los compañeros del circo junto con los animales. Al llegar, el payaso triste se dirige a una cama para saltar. Podríamos interpretar que pretende recordar su infancia, sacar el niño que lleva dentro, recuperar lo perdido. Observamos un proyector de cine, que se dirige a una pared en la que vemos a un payaso, posiblemente se trate de la misma película que vio en el cine al que entró. Natalia baila junto a Javier al ritmo de la balada triste de trompeta, pero la joven le expresa que le tiene miedo.  Corre y llegan a una cueva. Javier le manifiesta con estas palabras: “El valle de los Caídos. ¿Lo conocías? Aquí hay 15 cuevas llenas de cadáveres. Uno de estos tiene que ser mi padre. Unos fachas otros rojos. Y al final han acabado aquí todos juntos. Es lo que tiene la muerte. Une mucho”.  Palabras que pronuncia riéndose. Risa a la que no sabemos buscarle respuesta, porque son cadáveres de las víctimas de la guerra. Tal vez porque no sabe cómo actuar ante tal trauma. O porque se ría de quienes lucharon en la guerra, que solo provocó sufrimiento por una simple cuestión de ideologías.  La paradoja de que unos lucharon contra otros, por las ideologías, y finalmente todos han terminado juntos.

Sergio obtiene información de donde se encuentran escondidos los compañeros y animales del cine y avisa a la policía, quien procede a su búsqueda. Recorren los alrededores. Un policía observa a Sergio pintarse la cara de payaso, se le acerca y le expresa que está loco, “como el otro, como todos los que os ganáis la vida haciendo el gilipollas. Si trabajaseis un solo día como el resto de la gente se os pasaba la tontería cagando ostias. Vago de los cojones”. Aprovechando el payaso para quitarle su arma. En este momento, vemos que la profesión de payaso no está valorada. No consideran que los payasos trabajen.

Posteriormente, Javier le expresa que ella lo ha vuelto loco.  Tal vez, por jugar con él y luego rechazarlo al preferir a Sergio.  Le declara su amor y el momento se rompe con la llegada de Sergio. Ambos corren y llegan a la parte superior. Se pelean y caen, colgando de la baranda, al vacío. Javier le pregunta: “¿De qué te sirve ser gracioso cuando te llega la muerte? ¿Te parece la muerte un chiste? Vamos payaso, hazme reír. Demuéstrame que tienes sentido del humor”.  Como desde su infancia, Javier rozando la muerte. Momento en el que podemos ver que el payaso triste puede ser gracioso. Sin embargo, Natalia le dice “no quiero que seas como él, no quiero que seas gracioso”.  Sergio consigue salvarse, al pasar por encima de Javier. Natalia le pega una torta y se lanzará al vacío. Momento de total oscuridad, casi que parecería una película en blanco y negro, pero varios objetos aparecen en color rojo, como la tela que lleva en su cintura. Roja, el color de la sangre. Sangre derramada por las víctimas de la guerra que ahí se encuentran enterradas. Y sangre que derramará la chica al intentar salvarse con uno de sus trucos de trapecista con la tela atada a la cintura. Sergio caerá y la tela en la cintura de la chica le ocasionará la muerte.  Ambos son cogidos por la policía y en la pantalla prevalecerá el color rojo de la nariz de Sergio, el color rojo de la cara de Javier, el color rojo de las letras de la ambulancia, color rojo de una parte del traje de uno de los chicos del circo, muerto por querer volar con su moto. Finalmente, cara a cara, rostros desfigurados, el payaso tonto ríe y el payaso triste llora.

Con esta película, podemos aprender la importancia de una infancia feliz, una infancia realista, pero alegre para los niños. Porque los traumas que son ocasionados durante esta etapa de la vida, aparecerán años más tarde. De ahí la importancia de la educación bajo los derechos humanos. Felicidad e ilusiones, protegidos de la violencia. Sin violencia, siendo observadores de la realidad, conociendo nuestra memoria histórica, para que no vuelva a repetirse.  Un pueblo que no conoce su historia, es un pueblo condenado a repetirla.

[1] Wikipedia.

Para profundizar más en el estilo de la Postmodernidad en el cine, se pueden consultar textos como:

Imbert, G. (2010). Cine e imaginarios sociales: El cine postmoderno como experiencia de los límites (1990-2010). Madrid: Cátedra.

Arranz Esteban, V. (2011). El papel del sonido audiovisual en el discurso cinematográfico postmoderno. Actas Congreso Internacional La Latina de Comunicación Social, La laguna. Disponible en:  https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5278702

 

 

Violencia audiovisual

La violencia es cualquier acto violento, sea golpe o palabra. ¿Por qué giramos la cabeza ante una escena de miedo o violencia? La guerra, el asesinato, la tortura, los fenómenos paranormales… Estas imágenes tienden a provocarnos atracción/repulsión. Por un lado, tenemos interés en verlo, pero por otro lado, tal violencia nos repele, nos provoca una sensación desagradable. Estos sentimientos se acrecientan sobre todo en el cine violento ya que es un tema con el que no empatizamos en la vida real por el sufrimiento que nos produce. En cada género, la violencia adquiere una personalidad independiente: terror, drama, guerra…

Las imágenes son la materia prima de todo esto, a través de ellas llegamos al espectador. El problema está delante de la pantalla, donde se sitúan los espectadores. Espectadores de diferentes rangos de edad, que realizan diferentes interpretaciones sobre las imágenes que están viendo. Lo que puede repercutir en su comportamiento y en su evolución psicológica, sobre todo en los menores de edad que no son muy conscientes de lo que ven. Se han visto varios casos de niños que se han lanzado por un balcón, a intentar volar para imitar a Superman o a Mary Popins con un paraguas, niños que murieron al imitar la ejecución de Sadam Hussein al ver vídeos en Internet de su ahorcamiento. Ante este escenario actual, podemos preguntarnos ¿Quién tiene la culpa de las imágenes que visualiza el menor?, ¿La tendrán los padres por dejar el mando al niño sin controlar el horario ni la programación? ¿Tendrá la culpa la propia cadena por programar contenidos violentos en horario de protección infantil? La sociedad en su conjunto ignora las normas que regulan la programación y la educación audiovisual. Unos por desconocimiento y otros porque no les interesa.

La calidad de unos contenidos no está en la cantidad de audiencia, sino en cumplir con los deberes de informar, formar y entretener. Sin embargo, se rigen por otra serie de criterios, que económicamente es lo que más vende y lo que suma más audiencia. Pero el entretenimiento no puede basarse en gritos, faltas de respeto, comer delante de una cámara como si se estuviera en el salón de casa, hacer “edredoning” en un show televisivo que ven millones de personas. Además de otra serie de actitudes denigrantes, pero que a la gente le produce morbo o le agrada de alguna manera. Sin embargo, esto para un niño de 8 años es violencia. La mayoría de ciudadanos ven lo que le ponen en pantalla. Se sientan a ver qué le ofrecen. Ahí está el problema, en la educación, la gente no está educada para exigir programación de calidad que le pueda aportar lo que debe aportarle la televisión: información, formación y entretenimiento.

Desde la infancia, en los colegios, igual que se enseñan las matemáticas, inglés o ciencias, hace falta alfabetización mediática. Igual que nos exigen cumplir en el trabajo, si no nos vamos a la calle, nos rebajan el sueldo…, debemos exigir a los medios audiovisuales una programación de calidad, basada en principios éticos y morales, que de verdad cumpla las funciones de informar, formar en entretener. A pesar de ello, la sociedad se deja. A la sociedad le exigen trabajar, que rindan al máximo, arrimen el hombro hasta no poder más, llegando a ser explotados, como están haciendo muchas empresas con la excusa de la crisis, pero los ciudadanos no exigen programación de calidad, se sientan y ven lo que otros le programan en la pantalla.

Ante este panorama, los jóvenes se están sintiendo decepcionados del medio televisivo y acuden al medio de Internet, porque tienen lo que quieren, cuando quieren. Aunque, los menores, sin control de horario ni de contenido violento, sufren y sufrirán importantes trastornos de comportamiento y en el rendimiento académico, si los agentes sociales no se conciencian con que las actitudes y contenidos que nos muestran los medios audiovisuales actualmente no son propias de una sociedad civilizada.